Evocan acuarelas,
el crepitar de los colores,
la plaza etérea…
África, soñando por sus trenzas;
y las mesitas,
de encharcada plata…
los compañeros,
donde el mar confía;
sus nombres por las poleas espumosas,
flotando en llama violeta, el esqueleto…
los ferrocarriles, por la entraña de terciopelo,
y Lorca escribiendo sobre los rosales…
al relevo vienen los duendecillos verdes…
los pajarillos absorbentes,
los reconcentrados en los naranjos…
los afluentes de Acuario, en sus manos;
y ellas, con sus piernas de vainilla,
en la escuela onírica de danza.
el crepitar de los colores,
la plaza etérea…
África, soñando por sus trenzas;
y las mesitas,
de encharcada plata…
los compañeros,
donde el mar confía;
sus nombres por las poleas espumosas,
flotando en llama violeta, el esqueleto…
los ferrocarriles, por la entraña de terciopelo,
y Lorca escribiendo sobre los rosales…
al relevo vienen los duendecillos verdes…
los pajarillos absorbentes,
los reconcentrados en los naranjos…
los afluentes de Acuario, en sus manos;
y ellas, con sus piernas de vainilla,
en la escuela onírica de danza.