Andrés Romo
Poeta recién llegado
Hijo, te doy por herencia mi nobleza,
mi sencillez ante la íngrima pobreza,
mi valor para enfrentar la artera vida,
mi tolerancia por ti ya conocida.
Te heredo el amor envuelto en alicantos
y aunque el amor es bueno, también hay llantos,
mas tu entereza es grande y tendrás diplomas
con coplas de rosas y fragante aroma.
Te heredo el placer de la felicidad,
esa que vivimos en complicidad,
¿recuerdas?, mejor que recibir, es dar,
mejor es amar con hechos, que rezar.
Por último, te heredo sin más mi paz,
esa que me arrulló en mis álgidos días,
esa paz que protegió mi último viaje
y me hartó de amor con su fino linaje.
Hoy dejo por legado mi poesía,
no es tu herencia, pues es parte de mi vida,
espero que tu sino no sea el mío,
pues mi sino no es igual a tu camino.
Andrés Romo
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