Julius 1200
Poeta fiel al portal
Flotaban loa diligentes mensajeros
al apagarse la tarde sin remedio,
no parecía importar estropear agonías
en las pieles de ilusorios deseos.
Ni siquiera del Templo heliocéntrico
labrado en tu cuerpo lozano.
Pero insistías en las plegarias,
te empecinabas en el laberinto perfecto.
Debían perfumarte las blancas magnolias.
Era fascinante nuestra fusión mortal
tan alejada del llamado Tiempo...
Bien conoces las curvas infinitas que
se multiplican, pero no puedes residir
allí, ni yo puedo esperar convergiendo.
Nada de eso es mortal, salvo lo que
portas dentro.
Tu mudez esgrime notas de un violín
desencajado.
No te extenúes, descansa tus instintos,
abandona tu idea del amor en un mundo
ajeno...
al apagarse la tarde sin remedio,
no parecía importar estropear agonías
en las pieles de ilusorios deseos.
Ni siquiera del Templo heliocéntrico
labrado en tu cuerpo lozano.
Pero insistías en las plegarias,
te empecinabas en el laberinto perfecto.
Debían perfumarte las blancas magnolias.
Era fascinante nuestra fusión mortal
tan alejada del llamado Tiempo...
Bien conoces las curvas infinitas que
se multiplican, pero no puedes residir
allí, ni yo puedo esperar convergiendo.
Nada de eso es mortal, salvo lo que
portas dentro.
Tu mudez esgrime notas de un violín
desencajado.
No te extenúes, descansa tus instintos,
abandona tu idea del amor en un mundo
ajeno...