JoanUribe
Poeta recién llegado
Ya no sé cómo lograr irme a dormir sin tener por ello algún reproche
porque mi mente juega siempre una partida entre dos opuestos polos;
por un lado comprendo que para poder mirarte debo entregarme al sueño cada noche,
pero por otro entiendo que al final debo aceptar la realidad y recostarme solo.
Poco importa intentar sacarte de mi mente y creer que me controlo
si en últimas tu imagen llega sola cuando en mi cuarto entra el viento a medianoche.
y quizá suceda que, en medio de mis fantasías inconscientes, tu boca pueda darme un beso
para después poder leer de esos mismos labios que por mí pierdes la cordura;
ineludiblemente voy a iniciar el otro día deseando mucho más que eso
y en la mañana lo único que voy a recordar es cómo se veía tu figura,
en la tarde estarás con él y yo me sentiré como basura
y cuando ya oscurezca y no se escuche algún sonido, en mis sueños con tu rostro nuevamente estaré preso.
Y volveré a encontrarte, tal vez ahora en uno de esos bares ostentosos
donde beberemos hasta que ya no quede en la barra ni uno solo de esos tragos;
me mirarás y me dirás que nada más importa, que ya puedo dejar de estar ansioso
y yo responderé que esperaba afanosamente el día en que por fin puedo decir que no lo hago,
luego entenderé que todo aquello sucede así tan solo si divago
y que me debo levantar para seguir con la monotonía de vivir algo espantoso.
Y mi día será tan absurdamente igual a todos los que ya han transcurrido
que seguramente el que lo precederá tampoco cambiará en muchas cosas,
habrán un par de horas en las que maldiga que con él te has ido
y otras en las que imagine que desnuda debes parecerte a una diosa;
ocasiones en las que para olvidarte realice un par de acciones desastrosas
e instantes en los que, por el contrario, no me aguante y te piense más de lo debido.
Por eso, ya no sé qué tan conveniente sea soñar
porque aunque allí te halle, mi día a día no se cansa de afirmar que aquello es mentira,
que debo parecer ridículo por anhelar dormir para poderte amar
y que tal vez el único camino que me queda es ser llevado por los celos y la ira;
Que de poco o nada sirve estar soñando que tus ojos solamente a mí me miran
si es inevitable que en algún momento me tendré que despertar.
Pero tal vez, en el fondo, prefiera ese irracional castigo
pues si debo elegir entre la opción de no tenerte y soñarte, muy seguramente la segunda escoja.
Sé que sonaría muy incoherente si a todo el mundo digo
que prolongaré el vaivén de caminar vendado en esta cuerda floja;
así que en silencio voy a continuar, quizá absurdamente, viviendo esta triste paradoja
de seguir soñando, no a tu lado, pero sí contigo.
porque mi mente juega siempre una partida entre dos opuestos polos;
por un lado comprendo que para poder mirarte debo entregarme al sueño cada noche,
pero por otro entiendo que al final debo aceptar la realidad y recostarme solo.
Poco importa intentar sacarte de mi mente y creer que me controlo
si en últimas tu imagen llega sola cuando en mi cuarto entra el viento a medianoche.
y quizá suceda que, en medio de mis fantasías inconscientes, tu boca pueda darme un beso
para después poder leer de esos mismos labios que por mí pierdes la cordura;
ineludiblemente voy a iniciar el otro día deseando mucho más que eso
y en la mañana lo único que voy a recordar es cómo se veía tu figura,
en la tarde estarás con él y yo me sentiré como basura
y cuando ya oscurezca y no se escuche algún sonido, en mis sueños con tu rostro nuevamente estaré preso.
Y volveré a encontrarte, tal vez ahora en uno de esos bares ostentosos
donde beberemos hasta que ya no quede en la barra ni uno solo de esos tragos;
me mirarás y me dirás que nada más importa, que ya puedo dejar de estar ansioso
y yo responderé que esperaba afanosamente el día en que por fin puedo decir que no lo hago,
luego entenderé que todo aquello sucede así tan solo si divago
y que me debo levantar para seguir con la monotonía de vivir algo espantoso.
Y mi día será tan absurdamente igual a todos los que ya han transcurrido
que seguramente el que lo precederá tampoco cambiará en muchas cosas,
habrán un par de horas en las que maldiga que con él te has ido
y otras en las que imagine que desnuda debes parecerte a una diosa;
ocasiones en las que para olvidarte realice un par de acciones desastrosas
e instantes en los que, por el contrario, no me aguante y te piense más de lo debido.
Por eso, ya no sé qué tan conveniente sea soñar
porque aunque allí te halle, mi día a día no se cansa de afirmar que aquello es mentira,
que debo parecer ridículo por anhelar dormir para poderte amar
y que tal vez el único camino que me queda es ser llevado por los celos y la ira;
Que de poco o nada sirve estar soñando que tus ojos solamente a mí me miran
si es inevitable que en algún momento me tendré que despertar.
Pero tal vez, en el fondo, prefiera ese irracional castigo
pues si debo elegir entre la opción de no tenerte y soñarte, muy seguramente la segunda escoja.
Sé que sonaría muy incoherente si a todo el mundo digo
que prolongaré el vaivén de caminar vendado en esta cuerda floja;
así que en silencio voy a continuar, quizá absurdamente, viviendo esta triste paradoja
de seguir soñando, no a tu lado, pero sí contigo.
Última edición: