Julius 1200
Poeta fiel al portal
Irreconocibles fueron esas horas
veraniegas...Me hallaba perdido
entre la masa inextricable de cuerpos.
La avenida desorbitada de transeúntes,
se habría paso a los codazos. Indeciso,
pretendí seguir la corriente de pies
enérgicos, arrolladores. El cielo se
veía iluminado de color muy blanco;
el Sol irradiaba una singular gama de
colores similares y notables del Arco Iris.
Indeciso, lidié de nuevo contra corriente.
Pero me sentí invisible y vi al resto
fantasmagórico. El bello colorido del
Sol se camufló,se había extinguido en
un desconsolador final.
Algo nos salvó de la repentina desolación.
El mar colindante rugía y todo volvió al
estado anterior, pero de un modo diferente.
El cielo ahora irradió la blancura de flores
muy blancas iridiscentes y resurgieron esos
hermosos rayos de colores vivificadores.
Un repentino perfume se expandió por la
playa avasallando los sentidos. Y la pesadilla
se volatilizó. Persistía la Luz refulgente que
patentizó las huellas de la legión de alegres
turistas en la arena,cuyos pies y huellas eran
lamidas por las suaves ondas del mar salado.
Era como la desmesura que trababa por un instante
los pies en la arena. Todos debíamos forcejar con
nuestros piernas para salir airosos.
Vencíamos una situación de angustia y desolación.
Sabíamos lo que lográbamos. La fuerza imperiosa
del mar y del cercano Océano ya no podría aplastarnos.
veraniegas...Me hallaba perdido
entre la masa inextricable de cuerpos.
La avenida desorbitada de transeúntes,
se habría paso a los codazos. Indeciso,
pretendí seguir la corriente de pies
enérgicos, arrolladores. El cielo se
veía iluminado de color muy blanco;
el Sol irradiaba una singular gama de
colores similares y notables del Arco Iris.
Indeciso, lidié de nuevo contra corriente.
Pero me sentí invisible y vi al resto
fantasmagórico. El bello colorido del
Sol se camufló,se había extinguido en
un desconsolador final.
Algo nos salvó de la repentina desolación.
El mar colindante rugía y todo volvió al
estado anterior, pero de un modo diferente.
El cielo ahora irradió la blancura de flores
muy blancas iridiscentes y resurgieron esos
hermosos rayos de colores vivificadores.
Un repentino perfume se expandió por la
playa avasallando los sentidos. Y la pesadilla
se volatilizó. Persistía la Luz refulgente que
patentizó las huellas de la legión de alegres
turistas en la arena,cuyos pies y huellas eran
lamidas por las suaves ondas del mar salado.
Era como la desmesura que trababa por un instante
los pies en la arena. Todos debíamos forcejar con
nuestros piernas para salir airosos.
Vencíamos una situación de angustia y desolación.
Sabíamos lo que lográbamos. La fuerza imperiosa
del mar y del cercano Océano ya no podría aplastarnos.