Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Guíame desde mi solitaria guarida
crucemos el bosque y el páramo,
pisemos descalzos esta tierra árida.
Solo no me sueltes de la mano.
En la agitada noche de tu cabellera
duerme el sol con sus rayos de pasión,
despertaras en una nueva mañana certera.
Con ojeras en el alma y dicha en el corazón.
Los suspiros representan los besos guardados
aquellas promesas escritas en labios de pasión,
como testigos las palpitantes almas de los dos.
Y un sueño que se agita en el corazón.
El tiempo ha transcurrido en un carnaval
y el amor se ha cernido como arena,
diluyéndose entre esperas y el vendaval.
Entre páginas sueltas de este mismo poema.
Como mano bendita me persignas
mientras peinas mis cabellos,
eres flor que la primavera no imagina.
La luz que nace de tu mirar en destellos.
Te veo venir sin saber si vas a quedarte, y tiemblo
apareces con tu dulce sonrisa de a poco,
con tu espigada figura como un templo.
Y yo intento sujetar a este corazón loco.
Dolido palpitar que no renuncias a amar
agitada celda donde anidan mi respiro,
duerme esta noche para que al despertar.
Te encuentre en cada nuevo suspiro.
crucemos el bosque y el páramo,
pisemos descalzos esta tierra árida.
Solo no me sueltes de la mano.
En la agitada noche de tu cabellera
duerme el sol con sus rayos de pasión,
despertaras en una nueva mañana certera.
Con ojeras en el alma y dicha en el corazón.
Los suspiros representan los besos guardados
aquellas promesas escritas en labios de pasión,
como testigos las palpitantes almas de los dos.
Y un sueño que se agita en el corazón.
El tiempo ha transcurrido en un carnaval
y el amor se ha cernido como arena,
diluyéndose entre esperas y el vendaval.
Entre páginas sueltas de este mismo poema.
Como mano bendita me persignas
mientras peinas mis cabellos,
eres flor que la primavera no imagina.
La luz que nace de tu mirar en destellos.
Te veo venir sin saber si vas a quedarte, y tiemblo
apareces con tu dulce sonrisa de a poco,
con tu espigada figura como un templo.
Y yo intento sujetar a este corazón loco.
Dolido palpitar que no renuncias a amar
agitada celda donde anidan mi respiro,
duerme esta noche para que al despertar.
Te encuentre en cada nuevo suspiro.
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