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Es un poema muy triste Angel, pero no cabe duda que es un relato en verso, de un viaje a la soledad a través de la dura selva humana, de la decepción, que penetra luego en ti mismo, en esa oscura cueva en que a veces nos refugiamos de las decepciones de este mundo.
En una de mis tantas soledades
mezcladas con decepciones escribí estas lineas:
Voy a dejar a mis amigos
para andar solo conmigo.
Para disfrutar mi compañía.
Para convencerme día con día
que valen más mil ignorantes
sin un léxico ni pregón de oratoria en los labios
Que cuatro idiotas arrogantes
Que en su propia opinión se creen los sabios.
Voy a dejar a mis amigos
para andar solo conmigo.
Para sentir mi propio puño en mi rostro.
Para hartarme solo con mi vino y mi mosto.
Para entender las soledades de la vida.
Para curarme de las inhóspitas heridas.
Para apartarme de las duras despedidas.
Para no ver más a los ojos a las malas personas bien vestidas.
Voy a dejar a mis amigos
para andar solo con mi hijo.
Para enseñarle los estrechos del camino,
sus laberintos sin salida y sus numerosos acertijos.
Sus atajos sin provecho y su trato mezquino,
con los hijos de los hombres y su propio prójimo.
Porque es natural en el humano,
traicionar sin más preámbulo al hermano.
Voy a dejar a mis amigos
para cuidar la viña mía.
Para evitar que mancillen los higos,
los débiles que deambulan por la villa.
Los que van jurando lealtad a los honrados,
mostrándose honorables por el día
y destruyendo por las noches el arado,
con el que en su momento y a su tiempo se servían.
Voy a dejar que mis amigos
continúen su curso sin que mis pasos,
acompañen los suyos ya sea al éxito o al fracaso.
Ni me sentaré a su mesa para beber su vino.
Así mi alma esté hambrienta y mi lengua tenga sed.
Ni me hincare en su tienda para descansar mis pies.
Ni pondré mi ofrenda en su altar de fe,
así mi vida este en peligro y tenga que correr.
Voy a dejar a mis amigos
Para andar solo conmigo.
Para evitar hacerme de enemigos,
que crecen cual cizaña entre espigas de trigo.
Y que agobian la caña en los días de frío.
Que roban el agua cuando hay sequía,
Que amedrentan el espíritu con osadía.
Y crean zozobra al corazón, sus desvaríos.
Y algún día, solo y sin amigos
me entregare al olvido de mi mismo.
Conoceré las profundidades del abismo
y sufriré el látigo hiriente del castigo.
Recibiré la retribución de mis pecados
y segare gustoso el fruto de mi cosecha.
Habré llegado por fin a las estrechas
estepas donde he de caer viejo y cansado.
Estaré satisfecho entonces de las obras de mis manos.
Y feliz por haberme desecho de gusanos,
que devoran las arterias cuando éstas aún respiran
pero huyen despavoridos cuando enferman o expiran.
Y ahí en mi estera de poeta solitario,
meditare si es menester cualquier provecho.
Pues inútil será después golpearme al pecho,
para llamarme inepto o un hombre legendario.
Angel EC Chub
Es un poema muy triste Angel, pero no cabe duda que es un relato en verso, de un viaje a la soledad a través de la dura selva humana, de la decepción, que penetra luego en ti mismo, en esa oscura cueva en que a veces nos refugiamos de las decepciones de este mundo.
Lo has desarrollado muy bien, Angel, te felicito.
Un cordial saludo.
Isabel
Soledad de soledades, impresionante sentimiento se percibe en su escrito, a veces es necesario ese momento a solas para palpar el equilibrio (alma-universo) un placer recorrer su espacio, saludos!
En una de mis tantas soledades
mezcladas con decepciones escribí estas lineas:
Voy a dejar a mis amigos
para andar solo conmigo.
Para disfrutar mi compañía.
Para convencerme día con día
que valen más mil ignorantes
sin un léxico ni pregón de oratoria en los labios
Que cuatro idiotas arrogantes
Que en su propia opinión se creen los sabios.
Voy a dejar a mis amigos
para andar solo conmigo.
Para sentir mi propio puño en mi rostro.
Para hartarme solo con mi vino y mi mosto.
Para entender las soledades de la vida.
Para curarme de las inhóspitas heridas.
Para apartarme de las duras despedidas.
Para no ver más a los ojos a las malas personas bien vestidas.
Voy a dejar a mis amigos
para andar solo con mi hijo.
Para enseñarle los estrechos del camino,
sus laberintos sin salida y sus numerosos acertijos.
Sus atajos sin provecho y su trato mezquino,
con los hijos de los hombres y su propio prójimo.
Porque es natural en el humano,
traicionar sin más preámbulo al hermano.
Voy a dejar a mis amigos
para cuidar la viña mía.
Para evitar que mancillen los higos,
los débiles que deambulan por la villa.
Los que van jurando lealtad a los honrados,
mostrándose honorables por el día
y destruyendo por las noches el arado,
con el que en su momento y a su tiempo se servían.
Voy a dejar que mis amigos
continúen su curso sin que mis pasos,
acompañen los suyos ya sea al éxito o al fracaso.
Ni me sentaré a su mesa para beber su vino.
Así mi alma esté hambrienta y mi lengua tenga sed.
Ni me hincare en su tienda para descansar mis pies.
Ni pondré mi ofrenda en su altar de fe,
así mi vida este en peligro y tenga que correr.
Voy a dejar a mis amigos
Para andar solo conmigo.
Para evitar hacerme de enemigos,
que crecen cual cizaña entre espigas de trigo.
Y que agobian la caña en los días de frío.
Que roban el agua cuando hay sequía,
Que amedrentan el espíritu con osadía.
Y crean zozobra al corazón, sus desvaríos.
Y algún día, solo y sin amigos
me entregare al olvido de mi mismo.
Conoceré las profundidades del abismo
y sufriré el látigo hiriente del castigo.
Recibiré la retribución de mis pecados
y segare gustoso el fruto de mi cosecha.
Habré llegado por fin a las estrechas
estepas donde he de caer viejo y cansado.
Estaré satisfecho entonces de las obras de mis manos.
Y feliz por haberme desecho de gusanos,
que devoran las arterias cuando éstas aún respiran
pero huyen despavoridos cuando enferman o expiran.
Y ahí en mi estera de poeta solitario,
meditare si es menester cualquier provecho.
Pues inútil será después golpearme al pecho,
para llamarme inepto o un hombre legendario.
Angel EC Chub
Mi querido amigo tus versos no dejan indiferente, impactantes, la vida es un conglomerado de todo y es así, y de todo se aprende, la soledad de tu poema es una soledad selectiva que en algún momento todos hacemos.
Un abrazo Carmen
En México se usa mucho decir: "más vale solo que mal acompañado" y yo estoy totalmente de acuerdo, sobre todo porque le dan a uno ganas de escribir. Buenos versos Poeta.
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