... tras los pinceles desmelenados, y el cartapacio de abismos…
los castillos que tiritan, en esa orilla mística de la luz…
Traigamos los barcos, por ese anhelo,
ese que rasga,
y recompone un nosotros;
donde nidifican reyes…
en esa media hora que exhalaban los naranjos…
flotando entre nebulosas,
una casa perfecta,
tras la ofrenda de los sentidos…
Tras esas jirafas de madera tallada;
y los tambores, grabados en plata,
tras esa orquídea de porcelana.
Visión graduada, hasta la garra verde;
parpados encendidos,
y escapismo de un modo abstracto,
hacia horizontes de un nuevo substrato.
Acaso esas músicas, que nos abren las puertas….
Y dicen que siempre habrá rompientes…
ven ,y que derrochen el sol las aves, por las flores en vena;
y los acordes más cálidos, mano con mano…
tras ese rompiente ideal de palabras,
y promesas de las luces portuarias.
Esos duendes,
que os esperan en los patios,
con sus juguetes mágicos;
los diseños del recuerdo,
entre caracolas y astros,
entre los tapetes del tiempo a la acuarela.
Clave de sol, parcheada,
para despertar, el cielo a racimos…
y buscarnos, abriendo ese ojo, intrínseco del ombligo…
por la respiración en espiral;
cuando cruzan dos cuervos, de estelas café.
….que los inspiren, los bullicios entre ventanas, y esas cordilleras acarameladas…
los castillos que tiritan, en esa orilla mística de la luz…
Traigamos los barcos, por ese anhelo,
ese que rasga,
y recompone un nosotros;
donde nidifican reyes…
en esa media hora que exhalaban los naranjos…
flotando entre nebulosas,
una casa perfecta,
tras la ofrenda de los sentidos…
Tras esas jirafas de madera tallada;
y los tambores, grabados en plata,
tras esa orquídea de porcelana.
Visión graduada, hasta la garra verde;
parpados encendidos,
y escapismo de un modo abstracto,
hacia horizontes de un nuevo substrato.
Acaso esas músicas, que nos abren las puertas….
Y dicen que siempre habrá rompientes…
ven ,y que derrochen el sol las aves, por las flores en vena;
y los acordes más cálidos, mano con mano…
tras ese rompiente ideal de palabras,
y promesas de las luces portuarias.
Esos duendes,
que os esperan en los patios,
con sus juguetes mágicos;
los diseños del recuerdo,
entre caracolas y astros,
entre los tapetes del tiempo a la acuarela.
Clave de sol, parcheada,
para despertar, el cielo a racimos…
y buscarnos, abriendo ese ojo, intrínseco del ombligo…
por la respiración en espiral;
cuando cruzan dos cuervos, de estelas café.
….que los inspiren, los bullicios entre ventanas, y esas cordilleras acarameladas…