Julius 1200
Poeta fiel al portal
Amé a esa mujer
y al memorar las velas desgarradas,
del velero, me inundó el aroma de
los vientos de Junio.
En su rostro envuelto en tul vi la
prometida gravedad de su postura.
Pero algo cambió. Ella mostró llena de
júbilo su rostro renovado encantador,
se quitó el velo y se alzó en un aire
inmenso hacia lo infinito.
La sombra benigna de sus ojos llenó
de felicidad las pupilas que me pertenecen.
En esos instante fugaces supimos que el
amor consume el inmenso vivir y ya no
dejará de navegar a través del tiempo.
y al memorar las velas desgarradas,
del velero, me inundó el aroma de
los vientos de Junio.
En su rostro envuelto en tul vi la
prometida gravedad de su postura.
Pero algo cambió. Ella mostró llena de
júbilo su rostro renovado encantador,
se quitó el velo y se alzó en un aire
inmenso hacia lo infinito.
La sombra benigna de sus ojos llenó
de felicidad las pupilas que me pertenecen.
En esos instante fugaces supimos que el
amor consume el inmenso vivir y ya no
dejará de navegar a través del tiempo.
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