Me santiguo esperando tus besos

Osidiria

Poeta asiduo al portal
A ciertas horas
el reloj es solo una pequeña esfera en mi muñeca
que no representa lo que estoy viviendo;
cuando hundes tu mirada en mis manos esperando mis caricias,
cuando cierras la puerta al aire
para que el tiempo detenga su vuelo
y me ofreces tu cuerpo como antídoto de mis heridas,
se dilatan mis pupilas
y mis labios se santiguan esperando tus besos,
me quito la ropa,
me descuelgo desde tu ombligo
y termino sonámbulo pero despierto
zigzagueando entre tus dedos.

Las horas se esconden en el silencio,
las mentiras tropiezan y caen al suelo,
tú no puedes, yo no puedo,
pero los dos podemos,
el llanto de hierro que tenía nuestros ojos prisioneros
desaparece con la última tormenta de nuestros recuerdos
que se agitaban en el fondo de los cajones,
lo único que sigue en pie son las voces del reencuentro
y las vistas al mar desde nuestro balcón,
las razones por las que nuestros cuerpos siguen atados a la vida
sin desmenuzarse como copos de nieve en el fuego
y la mirada fija que tenemos puesta en la ventana
para que cada día siga amaneciendo.
***
**
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Última edición:
A ciertas horas
el reloj es solo una pequeña esfera en mi muñeca
que no representa lo que estoy viviendo;
cuando hundes tu mirada en mis manos esperando mis caricias,
cuando cierras la puerta al aire
para que el tiempo detenga su vuelo
y me ofreces tu cuerpo como antídoto de mis heridas,
se dilatan mis pupilas
y mis labios se santiguan esperando tus besos,
me quito la ropa,
me descuelgo desde tu ombligo
y termino sonámbulo pero despierto
zigzagueando entre tus dedos.

Las horas se esconden en el silencio,
las mentiras tropiezan y caen al suelo,
tú no puedes, yo no puedo,
pero los dos podemos,
el llanto de hierro que tenía nuestros ojos prisioneros
desaparece con la última tormenta de nuestros recuerdos
que se agitaban en el fondo de los cajones,
lo único que sigue en pie son las voces del reencuentro
y las vistas al mar desde nuestro balcón,
las razones por las que nuestros cuerpos siguen atados al vida
sin desmenuzarse como copos de nieve en el fuego
y la mirada fija que tenemos puesta en la ventana
para que cada día siga amaneciendo.
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Muy bello poema de amor y vida, sensible escritura para un hermoso contenido amigo Osidiria. Un abrazo. Paco.
 
¿ Cómo ser humanos ?
Gran pregunta.
Pudiendo ser osos pardos, o pumas, o colibríes...
Gansos, patos, cisnes, sierpes, anacondas...


Somos humanos, de puro milagro.
 
A ciertas horas
el reloj es solo una pequeña esfera en mi muñeca
que no representa lo que estoy viviendo;
cuando hundes tu mirada en mis manos esperando mis caricias,
cuando cierras la puerta al aire
para que el tiempo detenga su vuelo
y me ofreces tu cuerpo como antídoto de mis heridas,
se dilatan mis pupilas
y mis labios se santiguan esperando tus besos,
me quito la ropa,
me descuelgo desde tu ombligo
y termino sonámbulo pero despierto
zigzagueando entre tus dedos.

Las horas se esconden en el silencio,
las mentiras tropiezan y caen al suelo,
tú no puedes, yo no puedo,
pero los dos podemos,
el llanto de hierro que tenía nuestros ojos prisioneros
desaparece con la última tormenta de nuestros recuerdos
que se agitaban en el fondo de los cajones,
lo único que sigue en pie son las voces del reencuentro
y las vistas al mar desde nuestro balcón,
las razones por las que nuestros cuerpos siguen atados al vida
sin desmenuzarse como copos de nieve en el fuego
y la mirada fija que tenemos puesta en la ventana
para que cada día siga amaneciendo.
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Bellos versos para perderse en ellos en esta amanecer. Excelente exposición y encadenamiento de estrofas que hace que tu obra sea un deleite para el lector.
Un verdadero acierto haberme detenido en tu obra amigo/a poeta y haber podido disfrutar de su lectura.
Mi más sentida enhorabuena.
Un abrazo desde los cielos poéticos de este halcón.
Feliz domingo.
 

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