BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu cuerpo estaba dentro de mi cuerpo.
Ofrecía sus mensajes, de áridas formas
sonoras, al oído campechano que delicadamente
las recogía. Como trenzas sin sonido
de un agua inmaterial, benigna.
Y en mi camino, de pino verde
y alma ligera, tú cruzaste las avenidas,
doradas, cambiantes y tornadizas, secretas.
Las llamas devoraron el pan de tan
alta y sagrada misa.
©
Ofrecía sus mensajes, de áridas formas
sonoras, al oído campechano que delicadamente
las recogía. Como trenzas sin sonido
de un agua inmaterial, benigna.
Y en mi camino, de pino verde
y alma ligera, tú cruzaste las avenidas,
doradas, cambiantes y tornadizas, secretas.
Las llamas devoraron el pan de tan
alta y sagrada misa.
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