Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
BRISAS DE MALVAS
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Camino, camino y no llego;
duermo, duermo y no descanso.
Trabajo, trabajo y no tengo;
mi bienestar, y el botín;
de las aventuras sinuosas
mi ansiado remanso.
Mi mundo entero siniestro,
el vuelo celeste rasante
al confín de la dicha
en mi campo;
Pienso, pienso y no entiendo,
me esfuerzo, me esfuerzo
y no consigo;
la quietud del silencio
que traiga al pecho el cariño
que manjares deleitosos;
ni nada de esas delicias
pueden dar éste abrigo
Éste brebaje al alma
que tu distancia, sus palmas
vació de mi vaso ese vino
Y ha incrementado el celo
esa distancia dañina
que con la bruma del tiempo
consagraron sus anillos
y en tumba sin epitafio
sepultó con su martillo
… Y suena otro agrio martillo
que ayer fue dulce, sencillo
que musicaba mi senda.
Es el recuerdo indeleble
de tu voz, hoy un cuchillo.
Y me golpea incesante
con ese
su mudo ruido
Y las brisas me circundan,
me circundan sus resuellos;
muchas aguas me inundan,
Que parece que lloraran
de arriba muchos jilgueros
Mas, no lloran son ideas
de mi sombra en sus desvelos
Los vientos saben mi duelo.
y los destellos también
de un sol que molesta tanto.
Las brisas, constantes brisas;
pasan y pasan silbando;
y en la punta de los pies,
aunque no sé cómo ni cuándo.
Son misterios estas brisas,
que si lloran no se si ríen,
o cuando ríen si están llorando.
Pero aquietan un poco
Con sus frescores de marzo
cuando acaba la vorágine
de los calores pesados
Y acortan un poco los años;
del cansancio de mis penas
asisten un poco a mi alma,
reparan un poco mis daños.
Estas brisas de los campos
diseminados de malvas,
que rodean mis andares
sustrayendo sus olores
mitigan mi descalabro.
¡Brisas de campos de malvas!
son mis pañuelos mojados
Es mi terapia que invento
es mi placebo profano.
&&&&&&
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Camino, camino y no llego;
duermo, duermo y no descanso.
Trabajo, trabajo y no tengo;
mi bienestar, y el botín;
de las aventuras sinuosas
mi ansiado remanso.
Mi mundo entero siniestro,
el vuelo celeste rasante
al confín de la dicha
en mi campo;
Pienso, pienso y no entiendo,
me esfuerzo, me esfuerzo
y no consigo;
la quietud del silencio
que traiga al pecho el cariño
que manjares deleitosos;
ni nada de esas delicias
pueden dar éste abrigo
Éste brebaje al alma
que tu distancia, sus palmas
vació de mi vaso ese vino
Y ha incrementado el celo
esa distancia dañina
que con la bruma del tiempo
consagraron sus anillos
y en tumba sin epitafio
sepultó con su martillo
… Y suena otro agrio martillo
que ayer fue dulce, sencillo
que musicaba mi senda.
Es el recuerdo indeleble
de tu voz, hoy un cuchillo.
Y me golpea incesante
con ese
su mudo ruido
Y las brisas me circundan,
me circundan sus resuellos;
muchas aguas me inundan,
Que parece que lloraran
de arriba muchos jilgueros
Mas, no lloran son ideas
de mi sombra en sus desvelos
Los vientos saben mi duelo.
y los destellos también
de un sol que molesta tanto.
Las brisas, constantes brisas;
pasan y pasan silbando;
y en la punta de los pies,
aunque no sé cómo ni cuándo.
Son misterios estas brisas,
que si lloran no se si ríen,
o cuando ríen si están llorando.
Pero aquietan un poco
Con sus frescores de marzo
cuando acaba la vorágine
de los calores pesados
Y acortan un poco los años;
del cansancio de mis penas
asisten un poco a mi alma,
reparan un poco mis daños.
Estas brisas de los campos
diseminados de malvas,
que rodean mis andares
sustrayendo sus olores
mitigan mi descalabro.
¡Brisas de campos de malvas!
son mis pañuelos mojados
Es mi terapia que invento
es mi placebo profano.
&&&&&&
Última edición: