Julius 1200
Poeta fiel al portal
Esperaré la tarde mordida por la noche
esperaré el canto del viento.
fustigando decidido su peculiar música
envolviendo, fustigando los bordes del Edificio.
El inexplicable Coro lo envuelve.
Canto envolvente de sonidos diversos.
Espero ver entrar tal música por la ventana,
Una flor desde ayer deslumbra como vela tenue,
con transparencias blancas insólitas,
espejismo deslumbrante del velón
encendido.
Blanco espejismo deslumbrante; idéntica pureza
a la de la flor posada sobre la mesa pequeña
sugerente y soñadora.
La rosa es precavida, cuida sus espinas
profundiza con su tierno hálito.
Debe quitarse la angustia del daño,
separarla de la angustia vacía del tiempo.
A la otra rosa le faltaron hojas y espinas,
partió mustia y no pudo retornar.
Las rocas partidas por aguas turbulentas
hipnotizaron nuestros ojos.
Fronda alejada orillando los cambios,
Colibrí vertiginoso libando con delicadeza.
El viento que no amaina y pronto regresas.
El golpe de la puerta sacudida por el viento.
Dispuesta a hundirte en el colchón,
arrebujada en la manta y con aliento fresco,
los fugitivos recuerdos y latigazos del día
se olvidaron. Solo me besas la frente.
Ya el mundo se derrite con el cierre de tus ojos
mágicos...
esperaré el canto del viento.
fustigando decidido su peculiar música
envolviendo, fustigando los bordes del Edificio.
El inexplicable Coro lo envuelve.
Canto envolvente de sonidos diversos.
Espero ver entrar tal música por la ventana,
Una flor desde ayer deslumbra como vela tenue,
con transparencias blancas insólitas,
espejismo deslumbrante del velón
encendido.
Blanco espejismo deslumbrante; idéntica pureza
a la de la flor posada sobre la mesa pequeña
sugerente y soñadora.
La rosa es precavida, cuida sus espinas
profundiza con su tierno hálito.
Debe quitarse la angustia del daño,
separarla de la angustia vacía del tiempo.
A la otra rosa le faltaron hojas y espinas,
partió mustia y no pudo retornar.
Las rocas partidas por aguas turbulentas
hipnotizaron nuestros ojos.
Fronda alejada orillando los cambios,
Colibrí vertiginoso libando con delicadeza.
El viento que no amaina y pronto regresas.
El golpe de la puerta sacudida por el viento.
Dispuesta a hundirte en el colchón,
arrebujada en la manta y con aliento fresco,
los fugitivos recuerdos y latigazos del día
se olvidaron. Solo me besas la frente.
Ya el mundo se derrite con el cierre de tus ojos
mágicos...
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