Spasst
Poeta asiduo al portal
Fue primavera tan vehemente,
Canicular el estío,
(Otoño se deshojó indolente)
Que invierno fue estricto.
Campos de batalla,
Algaida del sentir,
Pundonor desdeñado.
Tierra del caballo de Atila.
Nunca quedó tal primavera:
Monótona, tranquila.
Fea y asceta,
Lejos de tu presencia.
No era odio, era dolor.
Encuentros estocásticos, breves, escoltados,
Dónde solo queda un gesto amable,
Para no hacer la vida insoportable*.
Conversar y sumergirse entre apreciados,
Aislarse para no oír tu voz,
Conocía tu tristeza por el desenlace,
Pero no podía remediarlo.
Ahora ha pasado un año,
Tu esencia vuelve a guiarme.
Volvieron las golondrinas,
Con ellas la maldita tórtola,
Mi fiel camarada.
Me enseña tus noticias pasadas.
Lo siento.
De conocer las acontecidas bajezas,
Mil veces mi orgullo hubiese enterrado.
El dolor hubiese drogado con tu tristeza.
Necesitabas alguien al lado,
Alguien con quien conversar,
Como amigo fallé, sentencia de un cuitado.
No te supe decir:
Ni en el invierno más frío,
Ni en la relación más yerta
Podías dejar de contar conmigo
Si alguna pena te llegaba a sobrevenir.
Algo ha cambiado para siempre.
Canicular el estío,
(Otoño se deshojó indolente)
Que invierno fue estricto.
Campos de batalla,
Algaida del sentir,
Pundonor desdeñado.
Tierra del caballo de Atila.
Nunca quedó tal primavera:
Monótona, tranquila.
Fea y asceta,
Lejos de tu presencia.
No era odio, era dolor.
Encuentros estocásticos, breves, escoltados,
Dónde solo queda un gesto amable,
Para no hacer la vida insoportable*.
Conversar y sumergirse entre apreciados,
Aislarse para no oír tu voz,
Conocía tu tristeza por el desenlace,
Pero no podía remediarlo.
Ahora ha pasado un año,
Tu esencia vuelve a guiarme.
Volvieron las golondrinas,
Con ellas la maldita tórtola,
Mi fiel camarada.
Me enseña tus noticias pasadas.
Lo siento.
De conocer las acontecidas bajezas,
Mil veces mi orgullo hubiese enterrado.
El dolor hubiese drogado con tu tristeza.
Necesitabas alguien al lado,
Alguien con quien conversar,
Como amigo fallé, sentencia de un cuitado.
No te supe decir:
Ni en el invierno más frío,
Ni en la relación más yerta
Podías dejar de contar conmigo
Si alguna pena te llegaba a sobrevenir.
Algo ha cambiado para siempre.
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