lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Vino tu aliento a turbar
la quietud de mis cabellos,
que, recogidos en trenza,
refrenaban su deseo.
Ellos querían volar
por tu frente y por tu pecho,
despertar dentro de ti
recuerdos que no murieron.
Y reviven en su seda
instantes de terciopelo,
la caricia de unas manos,
que al peinarlos, se prendieron.
Y soñaron mis cabellos
con tus labios y tu boca,
con tus sienes de oliva
en mi canto y mi memoria.
Vino tu aliento a turbar
la quietud de mis cabellos,
sujetos con las horquillas
de la razón y el empeño.
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