Julius 1200
Poeta fiel al portal
En la fría soledad de la mañana
te hiciste invisible.
En ningún sitio te encontraba.
Parecías un ánima.
Alterado busqué en la lluvia,
agua copiosa derramada, y
en la ventisca que no amainaba.
No delatabas señales en la aurora
de la creación
ni en las recipientes cascadas de
estrellas que partían los ojos había
rastros.
Se abrieron de pronto los cofres
donde medran secretos inviolables
que transfundían mis ganas y bajé.
Descansé en un árbol colmado de
primaveras.
Ya había traspasado las más altas nubes,
ya había soportado el derrame del cielo,
Ya estaba perplejo y de brazos caídos
simplemente buscándote abundante de temor.
Pero sé que un día aparecerás como te fuiste.
Ahora acompañaré mi soledad escuchando
el tintineo de los celestes cristales
y de pronto estarás luciente con tu dulce piel
de manzana...
te hiciste invisible.
En ningún sitio te encontraba.
Parecías un ánima.
Alterado busqué en la lluvia,
agua copiosa derramada, y
en la ventisca que no amainaba.
No delatabas señales en la aurora
de la creación
ni en las recipientes cascadas de
estrellas que partían los ojos había
rastros.
Se abrieron de pronto los cofres
donde medran secretos inviolables
que transfundían mis ganas y bajé.
Descansé en un árbol colmado de
primaveras.
Ya había traspasado las más altas nubes,
ya había soportado el derrame del cielo,
Ya estaba perplejo y de brazos caídos
simplemente buscándote abundante de temor.
Pero sé que un día aparecerás como te fuiste.
Ahora acompañaré mi soledad escuchando
el tintineo de los celestes cristales
y de pronto estarás luciente con tu dulce piel
de manzana...