La nueva llegada del amor

Julius 1200

Poeta fiel al portal
En la fría soledad de la mañana
te hiciste invisible.
En ningún sitio te encontraba.
Parecías un ánima.
Alterado busqué en la lluvia,
agua copiosa derramada, y
en la ventisca que no amainaba.
No delatabas señales en la aurora
de la creación
ni en las recipientes cascadas de
estrellas que partían los ojos había
rastros.
Se abrieron de pronto los cofres
donde medran secretos inviolables
que transfundían mis ganas y bajé.
Descansé en un árbol colmado de
primaveras.
Ya había traspasado las más altas nubes,
ya había soportado el derrame del cielo,
Ya estaba perplejo y de brazos caídos
simplemente buscándote abundante de temor.
Pero sé que un día aparecerás como te fuiste.
Ahora acompañaré mi soledad escuchando
el tintineo de los celestes cristales
y de pronto estarás luciente con tu dulce piel
de manzana...
 
Maravilla de poema de imágenes asombrosamente bellas para retener en la mente. Un canto al amor ya en la distancia y que aun alberga esperanzas de su retorno. He sufrido esa pena y por eso disfrute el poema. Abrazo va estimado amigo !
 
Querido amigo y poeta. Te agradezco tu explicación. Me complace tu paso por mis letras. Gran abrazo afectivo y días felices para ti.
 
En la fría soledad de la mañana
te hiciste invisible.
En ningún sitio te encontraba.
Parecías un ánima.
Alterado busqué en la lluvia,
agua copiosa derramada, y
en la ventisca que no amainaba.
No delatabas señales en la aurora
de la creación
ni en las recipientes cascadas de
estrellas que partían los ojos había
rastros.
Se abrieron de pronto los cofres
donde medran secretos inviolables
que transfundían mis ganas y bajé.
Descansé en un árbol colmado de
primaveras.
Ya había traspasado las más altas nubes,
ya había soportado el derrame del cielo,
Ya estaba perplejo y de
En la fría soledad de la mañana
te hiciste invisible.
En ningún sitio te encontraba.
Parecías un ánima.
Alterado busqué en la lluvia,
agua copiosa derramada, y
en la ventisca que no amainaba.
No delatabas señales en la aurora
de la creación
ni en las recipientes cascadas de
estrellas que partían los ojos había
rastros.
Se abrieron de pronto los cofres
donde medran secretos inviolables
que transfundían mis ganas y bajé.
Descansé en un árbol colmado de
primaveras.
Ya había traspasado las más altas nubes,
ya había soportado el derrame del cielo,
Ya estaba perplejo y de brazos caídos
simplemente buscándote abundante de temor.
Pero sé que un día aparecerás como te fuiste.
Ahora acompañaré mi soledad escuchando
el tintineo de los celestes cristales
y de pronto estarás luciente con tu dulce piel
de manzana...

Escuchar a esas sombras, remembrarla y ademas elevarla
para conceptuar ese estado de amor que se apropia de la
distancia, bellissima cancion de ntrega. saludos de luzyabsenta

 
Estimado luzyabsenta. Excelente decir que se trata de una "bellísima canción de entrega" . Estoy muy agradecido, poeta. Saludo con mi afecto habitual. Y feliz fin de semana.
 

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