BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
A esta piedra
estoy atado
a la rueda
alta, esfera del tiempo,
construyendo sus jerarquías
de hombres naciones y animales.
A esta piedra
humilde llena de sol
donde resplandece
el cansancio del camino
a donde pertenece
el hombre, ámbito de arena.
A esta piedra
insondable de ritos
sangrientos, de ritmos
frenéticos, de costras
de cicatrices internas,
a esta sombra sujeta
al tiempo, soy, y pertenezco.
No me reconozco.
No sé quién soy.
Mas me embarga la emoción
de carecer de significado y sentido.
Una cicatriz ancha
es a lo qué puedo aspirar.
Una cicatriz en la frente.
Salas de un hospital siempre
abarrotado, una persiana
cerrada, algún recuerdo
de hojas y óxido en botes
de mecánica grasienta.
©
estoy atado
a la rueda
alta, esfera del tiempo,
construyendo sus jerarquías
de hombres naciones y animales.
A esta piedra
humilde llena de sol
donde resplandece
el cansancio del camino
a donde pertenece
el hombre, ámbito de arena.
A esta piedra
insondable de ritos
sangrientos, de ritmos
frenéticos, de costras
de cicatrices internas,
a esta sombra sujeta
al tiempo, soy, y pertenezco.
No me reconozco.
No sé quién soy.
Mas me embarga la emoción
de carecer de significado y sentido.
Una cicatriz ancha
es a lo qué puedo aspirar.
Una cicatriz en la frente.
Salas de un hospital siempre
abarrotado, una persiana
cerrada, algún recuerdo
de hojas y óxido en botes
de mecánica grasienta.
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