Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
en mi puerta blindada cruje la madera
se desprenden astillas y serrín
pero nunca llego a ti
a través del resquicio que me queda
imagino princesas en castillos encantados
vuelo y vuelo sin haber derrotado al dragón que es mi soledad
todas me miran con amarga sazón
respondo ali
caído
con una catarata de emociones
y tambores de guerra
sonidos de ultratumba
respirados por mis ojos
introduzco la llave maestra
en el ojo
de la cerradura
de ella cuelga un candado
se cae
no se rompe
solo estaba sellada con tu nombre
entro en tu religión cristalizada
como el agua más virgen
se derraman mis lágrimas haciéndose más largas mis mejillas
has huido hacia el fin
justo cuando todo parecía perfecto
regresarás con el tiempo
cuando mueran todos los relojes
por la descomposición mi corazón se oxida
como presa del párpado
me he convertido en cazador de sueños
hoy siempre me enamoro
por si acaso
llegas sin avisar
sin manos que acaricien
sin un beso en tu boca
con mis versos de ostra
puedo crearte y creerme
cuando digo que cada mirada
para mí
siempre es nuestra primera vez
en un mar de huellas
se desprenden astillas y serrín
pero nunca llego a ti
a través del resquicio que me queda
imagino princesas en castillos encantados
vuelo y vuelo sin haber derrotado al dragón que es mi soledad
todas me miran con amarga sazón
respondo ali
caído
con una catarata de emociones
y tambores de guerra
sonidos de ultratumba
respirados por mis ojos
introduzco la llave maestra
en el ojo
de la cerradura
de ella cuelga un candado
se cae
no se rompe
solo estaba sellada con tu nombre
entro en tu religión cristalizada
como el agua más virgen
se derraman mis lágrimas haciéndose más largas mis mejillas
has huido hacia el fin
justo cuando todo parecía perfecto
regresarás con el tiempo
cuando mueran todos los relojes
por la descomposición mi corazón se oxida
como presa del párpado
me he convertido en cazador de sueños
hoy siempre me enamoro
por si acaso
llegas sin avisar
sin manos que acaricien
sin un beso en tu boca
con mis versos de ostra
puedo crearte y creerme
cuando digo que cada mirada
para mí
siempre es nuestra primera vez
en un mar de huellas