Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
DESPOJO
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Una noche sin estrellas,
negra cual mi conciencia,
está sobre mi cabeza
y me besa y me besa y me besa.
Y esos besos me sumergen,
en un lúgubre turbión;
¡Y mi pobre corazón,
se emborracha de tristeza!
Una mañana sin aves,
sin auroras de nardos.
Solo hay negros nubarrones
de los demonios colchones
Y esos tintes me sumergen,
en las más densas tinieblas;
Y mi alma indigente
vive en mísera pobreza
pues mi pecho no te encuentra,
no te halla, amor de amores.
¡Y mi pobre corazón
se emborracha de tristeza!.
Un mediodía ardiente,
me envuelve como un infierno.
El sol mira y me reprende,
su ira en mí vierte y vierte.
Y esos ánimos me llevan,
en un lamento profundo;
silente, así, y taciturno.
¡Cariño, ansío verte¡.
¡Y mi pobre corazón
se emborracha en esta suerte!
Y las tardes que te hallaba,
que eran de seda y miel;
en hiel hoy se han convertido,
las puebla sombra y olvido.
¡Y ese olvido hoy me hunde,
en un pozo tan profundo!;
se me pierde todo el mundo,
¿será, todo esto castigo?.
¡Y mi pobre corazón
se muere sin tu latido!
Mi vida ya es despojo,
es despojo de éstos soles,
es despojo de estos años,
de las costumbres que sigo;
y de todos estos días,
que día a día yo vivo.
¡Quiero que mi corazón
se muera en fangos de olvidos!
&&&&&&
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Una noche sin estrellas,
negra cual mi conciencia,
está sobre mi cabeza
y me besa y me besa y me besa.
Y esos besos me sumergen,
en un lúgubre turbión;
¡Y mi pobre corazón,
se emborracha de tristeza!
Una mañana sin aves,
sin auroras de nardos.
Solo hay negros nubarrones
de los demonios colchones
Y esos tintes me sumergen,
en las más densas tinieblas;
Y mi alma indigente
vive en mísera pobreza
pues mi pecho no te encuentra,
no te halla, amor de amores.
¡Y mi pobre corazón
se emborracha de tristeza!.
Un mediodía ardiente,
me envuelve como un infierno.
El sol mira y me reprende,
su ira en mí vierte y vierte.
Y esos ánimos me llevan,
en un lamento profundo;
silente, así, y taciturno.
¡Cariño, ansío verte¡.
¡Y mi pobre corazón
se emborracha en esta suerte!
Y las tardes que te hallaba,
que eran de seda y miel;
en hiel hoy se han convertido,
las puebla sombra y olvido.
¡Y ese olvido hoy me hunde,
en un pozo tan profundo!;
se me pierde todo el mundo,
¿será, todo esto castigo?.
¡Y mi pobre corazón
se muere sin tu latido!
Mi vida ya es despojo,
es despojo de éstos soles,
es despojo de estos años,
de las costumbres que sigo;
y de todos estos días,
que día a día yo vivo.
¡Quiero que mi corazón
se muera en fangos de olvidos!
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