El sol es esparcible entre mis ruinas

Troto

Pablo Romero Parada
El sol es esparcible entre mis ruinas;
entre los plásticos míos soyozantes.
Los dolores, en agua calma curan,
cuidadosos de no morir matando
en celo.


Quiero que las luces se entretengan
cultivando a la ciudad. Quiero que los lirios,
y las rosas, y la fruta, se fusionen con
la vidilla del asfalto y con el rugir
de molesto peatón.

Vente a revivir al pelaje desproporcionado
y la delicada lluvia.
Vente a que la blancura hinche a las
esquinas y los otros bordes de suspiros
acariciadores libres de pedreoso desespero.


Anda, vuélvete a llenar mis días de
pomelo y a las semillas de mis días
de tierno futuro.


Los granos de pastel y la calma
de mis compases anidantes
te esperan.
 
Última edición:
El sol es esparcible entre mis ruínas;
entre los plásticos míos soyozantes.
Los dolores, en agua calma curan,
cuidadosos de no morir matando
en celo.


Quiero que las luces se entretengan
cultivando a la ciudad. Quiero que los lirios,
y las rosas, y la fruta, se fusionen con
la vidilla del asfalto y con el rugir
de molesto peatón.

Vente a revivir al pelaje desproporcionado
y la delicada lluvia.
Vente a que la blancura hinche a las
esquinas y los otros bordes de suspiros
acariciadores libres de pedreoso desespero.


Anda, vuélvete a llenar mis días de
pomelo y a las semillas de mis días
de tierno futuro.


Los granos de pastel y la calma
de mis compases anidantes
te esperan.
Gran poema. Tiene algo que inmanta. Un saludo.
 
El sol es esparcible entre mis ruínas;
entre los plásticos míos soyozantes.
Los dolores, en agua calma curan,
cuidadosos de no morir matando
en celo.


Quiero que las luces se entretengan
cultivando a la ciudad. Quiero que los lirios,
y las rosas, y la fruta, se fusionen con
la vidilla del asfalto y con el rugir
de molesto peatón.

Vente a revivir al pelaje desproporcionado
y la delicada lluvia.
Vente a que la blancura hinche a las
esquinas y los otros bordes de suspiros
acariciadores libres de pedreoso desespero.


Anda, vuélvete a llenar mis días de
pomelo y a las semillas de mis días
de tierno futuro.


Los granos de pastel y la calma
de mis compases anidantes
te esperan.
Muy bello poema, también crecen flores en nuestras ciudades lo que pasa es que no les prestamos atención. Un abrazo amigo Troto. Paco.
 

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