Sinuhé
Poeta adicto al portal
Llueven castillos de arena
sobre la nada.
Si acaso fuera preciso talvez los minerales,
un respiro entre la complicación de las cosas.
Me quedan las grietas en la pared,
atesoro como triangulares pañuelos
tu sencillez no buscada.
Hoy el vecindario tiene más de cenicero
y menos de sanatorio,
el bochornoso verano ilumina extrañamente
la otrora frondosa arboleda arrasada sin guanacastes,
la vereda continúa taciturna
como taciturnas mueren en su vejez las hojas.
Hoy solo me queda el paisaje,
historias que contarte
no a la orilla de éste crepúsculo extraño
de pie en una esquina que no existe
escuchando dos hipotéticos hombres orquesta.
No en este anciano potrero al que los nobles
españoles trasformaron en barrio.
Busco tus dedos, intento acariciar tu mano bajo la mesa.
Algo en mí se resiste al incendio
algo en mí rima dos inútiles soles en un cielo negro
algo en mí.
No sé si es la sombra de mi afecto o la aguerrida
herida de ésta tierra arrebatada en un tiempo desconocido.
En otro tiempo definitivamente aterido.
Pero recuerdo,
¿existirá un destino más amargo
que buscar tus huellas extraviadas?
Tiro y retiro rocas en las oscuras charcas
veo otra vez el polvoroso camino de los lejanos corrales
recuerdo que una vez tuvimos una hacienda.
Percibo las cosas queridas y extraño tus manos...
...........................................................Llueve en mis ojos...
sobre la nada.
Si acaso fuera preciso talvez los minerales,
un respiro entre la complicación de las cosas.
Me quedan las grietas en la pared,
atesoro como triangulares pañuelos
tu sencillez no buscada.
Hoy el vecindario tiene más de cenicero
y menos de sanatorio,
el bochornoso verano ilumina extrañamente
la otrora frondosa arboleda arrasada sin guanacastes,
la vereda continúa taciturna
como taciturnas mueren en su vejez las hojas.
Hoy solo me queda el paisaje,
historias que contarte
no a la orilla de éste crepúsculo extraño
de pie en una esquina que no existe
escuchando dos hipotéticos hombres orquesta.
No en este anciano potrero al que los nobles
españoles trasformaron en barrio.
Busco tus dedos, intento acariciar tu mano bajo la mesa.
Algo en mí se resiste al incendio
algo en mí rima dos inútiles soles en un cielo negro
algo en mí.
No sé si es la sombra de mi afecto o la aguerrida
herida de ésta tierra arrebatada en un tiempo desconocido.
En otro tiempo definitivamente aterido.
Pero recuerdo,
¿existirá un destino más amargo
que buscar tus huellas extraviadas?
Tiro y retiro rocas en las oscuras charcas
veo otra vez el polvoroso camino de los lejanos corrales
recuerdo que una vez tuvimos una hacienda.
Percibo las cosas queridas y extraño tus manos...
...........................................................Llueve en mis ojos...
:: , como su poesia nos deja tocando las raices de esa melancolia profunda, de la que se agrieta en las muelas de tanto vestigio ... la que viene cojeando tras los pasos para no emancipar las sombras ....
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