Escucharla.

tribuZen

Poeta veterano en el portal


Cuando arrullan esos cauces,

con los mecidos recuerdos del barquero…

con esas aves mensajeras,

tras otro flash de los conjuntos.



Y esa belleza,

por todo lo cantarín,

nos trae de regreso…

donde es su sonrisa,

una batalla muy delgada…

la embriaguez de techos de las esencias,

y jazmines que respiran,

de lo volátil,

lo delicado.



Donde es su mirada,

esa luz de los que ruegan,

el titilar del fuego en una catedral de palabras…

ese resplandor de las gemas del cielo.



Cuando la sensibilidad retorna,

cada vez más azul,

en más expandidos horizontes,

de la tregua de su mano.



De los sentimientos,

que despiertan,

al escucharla con la piel.
 
Cuando arrullan esos cauces,

con los mecidos recuerdos del barquero…

con esas aves mensajeras,

tras otro flash de los conjuntos.



Y esa belleza,

por todo lo cantarín,

nos trae de regreso…

donde es su sonrisa,

una batalla muy delgada…

la embriaguez de techos de las esencias,

y jazmines que respiran,

de lo volátil,

lo delicado.



Donde es su mirada,

esa luz de los que ruegan,

el titilar del fuego en una catedral de palabras…

ese resplandor de las gemas del cielo.



Cuando la sensibilidad retorna,

cada vez más azul,

en más expandidos horizontes,

de la tregua de su mano.



De los sentimientos,

que despiertan,

al escucharla con la piel.

Si Becquer decía que podía tocarla con manos de muerto, por qué no podrías tú escucharla con la piel, bella metáfora.
Un abrazote y mi invitación allá donde reinan las sombras.
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/la-poesia-la-musica-y-tu.654688/#post-6403421

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!
 
Si Becquer decía que podía tocarla con manos de muerto, por qué no podrías tú escucharla con la piel, bella metáfora.
Un abrazote y mi invitación allá donde reinan las sombras.
http://www.mundopoesia.com/foros/temas/la-poesia-la-musica-y-tu.654688/#post-6403421

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!

Muchas gracias querida amiga Catia, de corazón disfruto tu compañía con estas letras...acepto encantado tu invitación. Un cálido abrazo, que pases muy buenos días.
 
Cuando arrullan esos cauces,

con los mecidos recuerdos del barquero…

con esas aves mensajeras,

tras otro flash de los conjuntos.



Y esa belleza,

por todo lo cantarín,

nos trae de regreso…

donde es su sonrisa,

una batalla muy delgada…

la embriaguez de techos de las esencias,

y jazmines que respiran,

de lo volátil,

lo delicado.



Donde es su mirada,

esa luz de los que ruegan,

el titilar del fuego en una catedral de palabras…

ese resplandor de las gemas del cielo.



Cuando la sensibilidad retorna,

cada vez más azul,

en más expandidos horizontes,

de la tregua de su mano.



De los sentimientos,

que despiertan,

al escucharla con la piel.

Qué buenos versos amigo Tribuzen, sus imágenes quedan grabadas y al leerlas se rememoran sentimientos a veces olvidados.
Es un placer pasear por tu obra amigo.
Un fuerte abrazo.
 
Cuando arrullan esos cauces,

con los mecidos recuerdos del barquero…

con esas aves mensajeras,

tras otro flash de los conjuntos.



Y esa belleza,

por todo lo cantarín,

nos trae de regreso…

donde es su sonrisa,

una batalla muy delgada…

la embriaguez de techos de las esencias,

y jazmines que respiran,

de lo volátil,

lo delicado.



Donde es su mirada,

esa luz de los que ruegan,

el titilar del fuego en una catedral de palabras…

ese resplandor de las gemas del cielo.



Cuando la sensibilidad retorna,

cada vez más azul,

en más expandidos horizontes,

de la tregua de su mano.



De los sentimientos,

que despiertan,

al escucharla con la piel.


Grato despertar una y mil veces querido compañero.
Sentimientos a flor de piel que se escapan libres vestidos de poesía.
Un gusto acompañarte.
Alegre paz siempre.
Vidal
 
Cuando arrullan esos cauces,

con los mecidos recuerdos del barquero…

con esas aves mensajeras,

tras otro flash de los conjuntos.



Y esa belleza,

por todo lo cantarín,

nos trae de regreso…

donde es su sonrisa,

una batalla muy delgada…

la embriaguez de techos de las esencias,

y jazmines que respiran,

de lo volátil,

lo delicado.



Donde es su mirada,

esa luz de los que ruegan,

el titilar del fuego en una catedral de palabras…

ese resplandor de las gemas del cielo.



Cuando la sensibilidad retorna,

cada vez más azul,

en más expandidos horizontes,

de la tregua de su mano.



De los sentimientos,

que despiertan,

al escucharla con la piel.


Maravilloso pasaje poético mi estimado TribuZen, alabanzas amorosas sensiblemente bellas.
Como siempre mi amigo me he deleitado con tu mágica palabra. Un abrazo.
 
Cuando arrullan esos cauces,

con los mecidos recuerdos del barquero…

con esas aves mensajeras,

tras otro flash de los conjuntos.



Y esa belleza,

por todo lo cantarín,

nos trae de regreso…

donde es su sonrisa,

una batalla muy delgada…

la embriaguez de techos de las esencias,

y jazmines que respiran,

de lo volátil,

lo delicado.



Donde es su mirada,

esa luz de los que ruegan,

el titilar del fuego en una catedral de palabras…

ese resplandor de las gemas del cielo.



Cuando la sensibilidad retorna,

cada vez más azul,

en más expandidos horizontes,

de la tregua de su mano.



De los sentimientos,

que despiertan,

al escucharla con la piel.
Muy bello poema de amor y algo más. Sensible escritura para un certero contenido en su idea. Un abrazo amigo tribuZen. Paco.
 
Qué buenos versos amigo Tribuzen, sus imágenes quedan grabadas y al leerlas se rememoran sentimientos a veces olvidados.
Es un placer pasear por tu obra amigo.
Un fuerte abrazo.

Muchas gracias querido amigo halcón, un placer compartir este tiempo, compartir los sentires, y compartir poesía.. para servir amigo, un gran abrazo, que tengas estupendos días.
 
Cuando arrullan esos cauces,

con los mecidos recuerdos del barquero…

con esas aves mensajeras,

tras otro flash de los conjuntos.



Y esa belleza,

por todo lo cantarín,

nos trae de regreso…

donde es su sonrisa,

una batalla muy delgada…

la embriaguez de techos de las esencias,

y jazmines que respiran,

de lo volátil,

lo delicado.



Donde es su mirada,

esa luz de los que ruegan,

el titilar del fuego en una catedral de palabras…

ese resplandor de las gemas del cielo.



Cuando la sensibilidad retorna,

cada vez más azul,

en más expandidos horizontes,

de la tregua de su mano.



De los sentimientos,

que despiertan,

al escucharla con la piel.
un poema profundo, musical y amoroso, me ha gustado mucho, grato leerte
 
Esos cauces que tienen sus pasos firmes por la vida y a la vez van dejando tantas cosas dulces en las manos, un bello poema amigo Tribuzen. Un saludo y gran abrazo.


Cuando arrullan esos cauces,

con los mecidos recuerdos del barquero…

con esas aves mensajeras,

tras otro flash de los conjuntos.



Y esa belleza,

por todo lo cantarín,

nos trae de regreso…

donde es su sonrisa,

una batalla muy delgada…

la embriaguez de techos de las esencias,

y jazmines que respiran,

de lo volátil,

lo delicado.



Donde es su mirada,

esa luz de los que ruegan,

el titilar del fuego en una catedral de palabras…

ese resplandor de las gemas del cielo.



Cuando la sensibilidad retorna,

cada vez más azul,

en más expandidos horizontes,

de la tregua de su mano.



De los sentimientos,

que despiertan,

al escucharla con la piel.
 

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