Julius 1200
Poeta fiel al portal
Ya vestida, rutilante juegas con tu collar
de perlas,
y guardas el secreto de tus labios,
y la soledad que te acorrala,
ese dolor de la espina demoledora,
de cirujana moribunda ante collares
cristalinos,
y al rehusar tu deliciosa mirada,
y al huir del incesante manto que
arrastras
o de los sueños imperdonables que
añoras,
huyes, huye que yo no podré escapar
me convertiré en el vestido
que te apaña inalterable,
y al ser emplazado, arrimaré mi pecho.
Huye, y vuelve con una sonrisa encantada,
o en alguna forma semejante,
pero ya no te burles, pule mi oído con un
susurro o con un murmullo,
pero olvida el tono agreste de tu desprecio,
para qué ejercer injusticia,
mi sombrero de ala grande puede ser de piedra.
Yo, yo he pulido los sonidos demoliendo formas,
senos como abalorios palpitaron
en tu corazón con solo verme y confesar que
no enmohece la jaula donde me encierras.
de perlas,
y guardas el secreto de tus labios,
y la soledad que te acorrala,
ese dolor de la espina demoledora,
de cirujana moribunda ante collares
cristalinos,
y al rehusar tu deliciosa mirada,
y al huir del incesante manto que
arrastras
o de los sueños imperdonables que
añoras,
huyes, huye que yo no podré escapar
me convertiré en el vestido
que te apaña inalterable,
y al ser emplazado, arrimaré mi pecho.
Huye, y vuelve con una sonrisa encantada,
o en alguna forma semejante,
pero ya no te burles, pule mi oído con un
susurro o con un murmullo,
pero olvida el tono agreste de tu desprecio,
para qué ejercer injusticia,
mi sombrero de ala grande puede ser de piedra.
Yo, yo he pulido los sonidos demoliendo formas,
senos como abalorios palpitaron
en tu corazón con solo verme y confesar que
no enmohece la jaula donde me encierras.
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