Teo Moran
Poeta fiel al portal
Pareciera que el alba se desnudara
ante unas farolas recién apagadas
y en la calle con su interminable acera
todo de nuevo retornara a la vida.
Los niños con sus alegres sonrisas
corren raudos con su desconcierto,
van con sus libros pesados a cuestas
hacia el faro iluminado del colegio,
mas sus mentes aún acendradas
deshojan los pétalos de las flores
como si esta fuera su última etapa,
pero no saben de las gratas alegrías,
de las dolorosas y tristes penas,
del amor que hierve en las nubes
y con su lluvia inunda los corazones.
-¡Ignorantes ellos corren con su prisa
y no saben a qué huelen las flores,
no quieren saber con qué sueñan
los primeros brotes de la primavera!
Pero yo, absorto entre los sauces
me late el corazón con su sonoro timbal
dando muestras con sus palpitaciones
el esbozo del amor que llevo dentro,
voy recogiendo los pétalos dulces
que el viento vierte sobre el firmamento
y los niños uno a uno van deshojando…
Les dibujo una sonrisa y unos ojos oscuros,
les peino su cabello liso con mis dedos,
acaricio su piel suave con la luz del alba
mas sé que la acera es un río interminable
que con su apatía me llevará a la cuidad.
-¡Y allí junto al resto de los mortales,
siendo tan solo un desconocido más,
con las luces de las farolas recién apagadas
imaginaré su rostro en los escaparates!
Volveré a ser un niño que ya sin prisa
se detendrá a oler las flores hermosas
y dibujará a su amor en el tapiz del cielo
mientras en la acera la vida se abre camino
con los primeros brotes de la primavera.