Rei Regis Caceres
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se mecen palmeras ágil y coquetas,
la brisa acarician con húmedos besos
y sal perfumada del mar regalada
.
La playa se cubre de arena mojada,
deseada por olas de sensual oleaje,
viajeras lejanas de costas antiguas
.
El mar reluciente en su azul mantilla,
fragancias recicla llevando a la playa
su oferta divina de aliento y frescura
.
El sol se enamora de la áurea playa,
de la blanca espuma y verdes palmeras
y en pasión ardiente enamora a ellas
.
La tarde se esfuma y una negra calma
enciende la luna que sobre la bruma
de la extensa playa su magia le suma
.
Veo bajar la luna,
la aurora ya pinta,
despierto a mi amada,
junto a la ventana
a ver la alborada
RR
la brisa acarician con húmedos besos
y sal perfumada del mar regalada
.
La playa se cubre de arena mojada,
deseada por olas de sensual oleaje,
viajeras lejanas de costas antiguas
.
El mar reluciente en su azul mantilla,
fragancias recicla llevando a la playa
su oferta divina de aliento y frescura
.
El sol se enamora de la áurea playa,
de la blanca espuma y verdes palmeras
y en pasión ardiente enamora a ellas
.
La tarde se esfuma y una negra calma
enciende la luna que sobre la bruma
de la extensa playa su magia le suma
.
Veo bajar la luna,
la aurora ya pinta,
despierto a mi amada,
junto a la ventana
a ver la alborada
RR
Romanceo tropical
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