Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
EXCAVACIÓN
Como en el ADN de un mosquito fosilizado,
mi genética es el azote del tiempo sin alas.
Tú eres esa caricia avara y disidente que reverbera mi apellido,
o la misa de un cura que no entra en materia,
discrepamos, discutimos, somos dos poesías de ironía mordaz,
cornucopia de escaseces, poquedades sin turno en la cola de un bazar,
sombras en el tejado sin salto de fe.
mi genética es el azote del tiempo sin alas.
Tú eres esa caricia avara y disidente que reverbera mi apellido,
o la misa de un cura que no entra en materia,
discrepamos, discutimos, somos dos poesías de ironía mordaz,
cornucopia de escaseces, poquedades sin turno en la cola de un bazar,
sombras en el tejado sin salto de fe.
Y de esta pantomima solo queda un forínculo, una colisión de gestos y ademanes,
y un jarrón decorado con miradas perdidas.
y un jarrón decorado con miradas perdidas.
Una colección en verdad, de negativos sin revelar.
Un álbum de cromos de dinosaurios.
Mi primera figura de plastilina,
mi primera vocal,
hasta que abrí los labios a tu nombre.
mi primera vocal,
hasta que abrí los labios a tu nombre.
Se me cayó entonces todo el abecedario.
Ahora construyo ábacos para piedras filosofales,
piedras como tus besos,
igual de atemporales.
piedras como tus besos,
igual de atemporales.
Y mi labio más prominente saborea el otro cuando me quedo sin ideas.
No salen, no salen, no salen,
¡no salen…
museos de mi boca!