Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
CÓDICES
como un baremo, un catálogo de respaldos.
Hay un duende danzando en mi cocina, liberado ya de la magia inservible, de la ilusión funesta de arrimarse a mi oído, para escuchar silencios.
Hipnosis fue, quizá la extrapolación de mis sueños, me salen cuevas de la faringe.
La simbiosis del simbolismo y la simiente me hizo nacer de untarte, o ungido contigo.
No eres agua bendita, pero en una pileta no caben tus bautismos, ni mi espejo refleja la sed de tus labios, de mi sangre.
Acallan el misterio, a la vez que se envainan los recuerdos.
Y esgrimo mi deseo y lo arqueo y lo combo por tu lucha cansada, allí, entre tus muslos, donde acampa el tiempo su armisticio,
donde un grial dormido
y colmado de manos
eterniza la luna,
noche diurna del fuego
que no quema ni es luz,
solo un nenúfar
en el agua que refleja
el gesto de tu piel.
Y por tu piel navego,
camino sobre el mar de tus poros y orificios,
y sorteo mi alma con la tuya,
con tu gloria vencida.
camino sobre el mar de tus poros y orificios,
y sorteo mi alma con la tuya,
con tu gloria vencida.