La lluvia cae lentamente.
El frío viento con soberbia hojas mueve.
Los pajarillos se resguardan dónde pueden.
La luz se marchita, el día se muere.
La chimenea calienta mientras leña queme.
El tiempo se para, nada se mueve.
Mis caricias a tus suaves cabellos
te adormecen.
Refugiada entre mis brazos
te cobijas y te duermes.
Yo te observo fijamente.
La belleza de tu rostro me enamora ya por siempre.
Mi emoción es tan intensa
que no puedo contenerme,
y al intentar abrazarte
tu delicada silueta
en mis brazos desvanece.
Me despierto bruscamente.
Y apenado y resignado
miro al fuego ya apagado,
sabiendo que es solo un sueño
qué jamás veré alcanzado.
Y todo mi ser,
sin fuerzas, inerte,
deja que la realidad le invada...
lentamente.
El frío viento con soberbia hojas mueve.
Los pajarillos se resguardan dónde pueden.
La luz se marchita, el día se muere.
La chimenea calienta mientras leña queme.
El tiempo se para, nada se mueve.
Mis caricias a tus suaves cabellos
te adormecen.
Refugiada entre mis brazos
te cobijas y te duermes.
Yo te observo fijamente.
La belleza de tu rostro me enamora ya por siempre.
Mi emoción es tan intensa
que no puedo contenerme,
y al intentar abrazarte
tu delicada silueta
en mis brazos desvanece.
Me despierto bruscamente.
Y apenado y resignado
miro al fuego ya apagado,
sabiendo que es solo un sueño
qué jamás veré alcanzado.
Y todo mi ser,
sin fuerzas, inerte,
deja que la realidad le invada...
lentamente.