BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
A ti a cuyo resplandor me acerco
con boca y con pies suplicantes
con llanto y con gritos y con leves
aullidos por dentro desgarrándome.
A cuyo centro de espliegos me acojo
y donde ofrezco los lápices locos de
mi esperanza.
En cuya nieve busco como un usurero
repartiendo los periódicos o haciendo
débil asueto por las mañanas.
A ti, a cuyo resplandor me acerco.
En cuyo acento voraz participo,
y la sangre y los dedos, y la lujuria
propia de las uñas, y la danza enigmática
de la luna.
©
con boca y con pies suplicantes
con llanto y con gritos y con leves
aullidos por dentro desgarrándome.
A cuyo centro de espliegos me acojo
y donde ofrezco los lápices locos de
mi esperanza.
En cuya nieve busco como un usurero
repartiendo los periódicos o haciendo
débil asueto por las mañanas.
A ti, a cuyo resplandor me acerco.
En cuyo acento voraz participo,
y la sangre y los dedos, y la lujuria
propia de las uñas, y la danza enigmática
de la luna.
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