Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
EL PROTEGIDO
Flores resplandecientes te ofrezco al transitar
por tu velo tupido de lunas prominentes
y mi voz con tu noche -la que quiero escuchar-,
languidece en los prados verdes y omnipresentes
en el humo del verso que arde sin solapar
la caramelizada tela de tus relentes
sin palabras, volante y envoltorio del mar
que nada en tus pestañas. Celestes afluentes
se erizan en tu boca, besos para los ojos,
quintaesencias de sed al calor de tu lumbre,
una hoguera de labios, de deshielos y arrojos.
Y tu fauna florece entre mi certidumbre
de bosques y raíces, soleados sonrojos
en los que aúllo siempre amarte por costumbre.
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