L'ANNEÉ DERNIÈRE À MARIENBAD
Construí en la noche antigua
mi jardín de amebas para tí.
Creé mi palacio laberíntico
para guardarte en el secreto
de alguna circunvolución oculta.
En jardines espectrales me nacieron
libélulas y escorpiones: tú.
Te perseguí tras los silencios impuestos
tras los setos demarcados por budleias
beodo de turbias aguas
embarcado en la ola sutil de tu perfume
tras los cipreses equívocos
yaciendo sobre estatuas emergentes
que rompen para nacer
las delicuescentes bolsas fetales
de las hiedras, su amnios germinal.
Siguiendo la huella de tus silencios
y sus ecos te creé en la noche errátil
respondiendo a tus llamadas
con el brillo intenso de mis miradas.
La claridad te formó
como un milagro sin mérito
cotidiano en su devenir.
Y la lluvia de élitros de los insectos nocturnos
junto a los de las polícromas libélulas
me hace saber de tu paso
aliento invisible y cálido
que transformo en mi brújula y cadena.
Te persigo inclemente por pasillos
y salones reverentes a la luz incierta del alba.
Te persigo entre musgos y asfodelos
Te persigo, imagen hueca
de mi voz que nunca he escuchado.
¿Fue el año pasado el fragor de nuestro encuentro?
¿Fue en este campo de gules
o en la soledad de nuestro amado desierto?
¿Fue la luna entre bastidores
o el simple reflejo de un ojo avergonzado
quien contempló nuestra mutua
adoración?
¿Existirá todavía aquel palacio encantado
donde podamos consumirnos
como pabilos de cirios perfumados,
esencias de decadencia?
Construí en la noche antigua
mi jardín de amebas para tí.
Creé mi palacio laberíntico
para guardarte en el secreto
de alguna circunvolución oculta.
En jardines espectrales me nacieron
libélulas y escorpiones: tú.
Te perseguí tras los silencios impuestos
tras los setos demarcados por budleias
beodo de turbias aguas
embarcado en la ola sutil de tu perfume
tras los cipreses equívocos
yaciendo sobre estatuas emergentes
que rompen para nacer
las delicuescentes bolsas fetales
de las hiedras, su amnios germinal.
Siguiendo la huella de tus silencios
y sus ecos te creé en la noche errátil
respondiendo a tus llamadas
con el brillo intenso de mis miradas.
La claridad te formó
como un milagro sin mérito
cotidiano en su devenir.
Y la lluvia de élitros de los insectos nocturnos
junto a los de las polícromas libélulas
me hace saber de tu paso
aliento invisible y cálido
que transformo en mi brújula y cadena.
Te persigo inclemente por pasillos
y salones reverentes a la luz incierta del alba.
Te persigo entre musgos y asfodelos
Te persigo, imagen hueca
de mi voz que nunca he escuchado.
¿Fue el año pasado el fragor de nuestro encuentro?
¿Fue en este campo de gules
o en la soledad de nuestro amado desierto?
¿Fue la luna entre bastidores
o el simple reflejo de un ojo avergonzado
quien contempló nuestra mutua
adoración?
¿Existirá todavía aquel palacio encantado
donde podamos consumirnos
como pabilos de cirios perfumados,
esencias de decadencia?
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