rafael tato
Poeta fiel al portal
Te vi en áureas pulsaciones,
abriéndote por vertientes
doradas sin compuertas,
plasmando el color de mi piel
sin consumirme.
Bajo la noche de jeroglífico azul,
tus manos en erosión de formas y colores,
encendían mi cuerpo con la luna adentro,
pincelando con un excelso amor profundo,
el bosquejo de mi soledad,
mi tristeza y mis sueños.
Podía contemplarlo todo;
la delicadeza
en los toques de tu pincel
conturbando el misterio
de la nada y el silencio,
los vocablos
en los colores de tu ingenio,
tu sonrisa refrescando
el misterio del tiempo.
Sentía que me hundía
como puñal de espumas,
abrazando la transparencia
de tu alma y tus aguas...
En la utopía
de tu lengua de ozono me perdía,
almibarando el instante,
como beso frugal entre mis venas.
Disfruté de cada pincelada
que se desprendía de tus dedos,
y como fiel esclavo
me rendía a tus normas y reglas.
Jamás tuvieron tanta corona
la luz y la sombra;
mis manos permanecían
en un fulgor evanescente...
En el crisol añil de la espesura,
mis ojos desbordados, libres, diferentes,
se perdían en el infinito
universo de tu pintura.
Sentí el temblor del cíclope en tu mano,
astillando la piedra de mi viacrucis,
hasta calmar las aguas conturbadas
de mi memoria....
En tu mirada
era yo el planeta sin evadirme,
destellando incierta ternura
en prodigiosa elipsis;
era para ti la pupila del viento
en el centro del mundo...
El iris de tu ingenio
pesaba más que la sombra
que amamanta la tierra.
Todo el universo
de la forma y el color,
me abrazaba como hiedra a muro
que nada entiende...
Explícito al impulso
del ingenio humano,
mi cuerpo en brillo cegador
como una espada,
destellaba en la sublimidad
una rara belleza,
a pesar de lo todo,
lo poco o lo nada.
En el derroche de tus pinceladas,
fui marfil del gozo y su misterio,
colonizador de la furia y el remanso,
conquistador del amor en su recreo.
Oh, cántaro de tus dedos sobre el lienzo,
coloreando los nardos de mis sueños,
aroma del arte,
descubriendo sentidos paralelos,
exquisitez
configurando los nueve elementos.
¡Ay! mujer, no te alejes,
no huyas de mí, nunca,
dejame ser guijarro
de luz y amor en tu pintura,
plasma tu ingenio eterno
en mi vida trunca,
y abrázame siempre
en la inspiración
¡De tu alma pura!
Tato Ospina
DRA
Colombia
abriéndote por vertientes
doradas sin compuertas,
plasmando el color de mi piel
sin consumirme.
Bajo la noche de jeroglífico azul,
tus manos en erosión de formas y colores,
encendían mi cuerpo con la luna adentro,
pincelando con un excelso amor profundo,
el bosquejo de mi soledad,
mi tristeza y mis sueños.
Podía contemplarlo todo;
la delicadeza
en los toques de tu pincel
conturbando el misterio
de la nada y el silencio,
los vocablos
en los colores de tu ingenio,
tu sonrisa refrescando
el misterio del tiempo.
Sentía que me hundía
como puñal de espumas,
abrazando la transparencia
de tu alma y tus aguas...
En la utopía
de tu lengua de ozono me perdía,
almibarando el instante,
como beso frugal entre mis venas.
Disfruté de cada pincelada
que se desprendía de tus dedos,
y como fiel esclavo
me rendía a tus normas y reglas.
Jamás tuvieron tanta corona
la luz y la sombra;
mis manos permanecían
en un fulgor evanescente...
En el crisol añil de la espesura,
mis ojos desbordados, libres, diferentes,
se perdían en el infinito
universo de tu pintura.
Sentí el temblor del cíclope en tu mano,
astillando la piedra de mi viacrucis,
hasta calmar las aguas conturbadas
de mi memoria....
En tu mirada
era yo el planeta sin evadirme,
destellando incierta ternura
en prodigiosa elipsis;
era para ti la pupila del viento
en el centro del mundo...
El iris de tu ingenio
pesaba más que la sombra
que amamanta la tierra.
Todo el universo
de la forma y el color,
me abrazaba como hiedra a muro
que nada entiende...
Explícito al impulso
del ingenio humano,
mi cuerpo en brillo cegador
como una espada,
destellaba en la sublimidad
una rara belleza,
a pesar de lo todo,
lo poco o lo nada.
En el derroche de tus pinceladas,
fui marfil del gozo y su misterio,
colonizador de la furia y el remanso,
conquistador del amor en su recreo.
Oh, cántaro de tus dedos sobre el lienzo,
coloreando los nardos de mis sueños,
aroma del arte,
descubriendo sentidos paralelos,
exquisitez
configurando los nueve elementos.
¡Ay! mujer, no te alejes,
no huyas de mí, nunca,
dejame ser guijarro
de luz y amor en tu pintura,
plasma tu ingenio eterno
en mi vida trunca,
y abrázame siempre
en la inspiración
¡De tu alma pura!
Tato Ospina
DRA
Colombia
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