Si mi voz tuviera cuerpo
y el duende, amigo de Lorca,
sin avisar lo ocupara
con alma de bailaora.
Y en mi cuerpo de guitarra
tocara el duende sus notas
haciendo gemir los versos
en mi corazón de copla...
Si mi voz tuviera cuerpo
de hermosa y blanca gaviota
sabor de mar llevaría
para dejarlo en su boca.
No sé si es cosa del duende
que me está volviendo loca,
si son de nadie los labios
que dulcemente me rozan.
Si mi voz tuviera cuerpo
danzaría jubilosa
sobre su patria desnuda
hasta conquistar la gloria.
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