Victor Rodriguez
Poeta fiel al portal
Sempiterna ella. Mi madre querida!
Me diste tu luz, iluminas mi alma
y fui tu Infinito, tu Paz, tu Calma.
Tu mágica mano sanó mi herida.
Escuela de vida fuiste en la mía,
de supervivencia rudas lecciones,
eras, viva fuente de tus perdones
y de amor infinito a cada día.
de supervivencia rudas lecciones,
eras, viva fuente de tus perdones
y de amor infinito a cada día.
Rejoneaste al mundo que te rodeaba.
Astado implacable. ¡Causaba penas!
Cual quedó tendido allí, en las arenas
de aquel medanal que le amenazaba
Astado implacable. ¡Causaba penas!
Cual quedó tendido allí, en las arenas
de aquel medanal que le amenazaba
la paz a tus hijos que amabas tanto ,
que éramos tu todo. Tu paz y llanto.
que éramos tu todo. Tu paz y llanto.
Última edición: