BUSCANDO EL PASO DEL NOROESTE
Me han roto todas las brújulas,
y las rótulas, y las vísceras,
y los periscopios que elevan mi visión hacia lo alto.
Me han arrebatado aleves mis cuadernos de bitácora,
mis proyectos de futuro, mis pasiones y mis dioses.
Perdido estoy en la nube rosicler de los lobotomizados.
Comparto con el rocío del alba y los ángeles románticos
las veladas musicales de lámparas palaciegas,
de cuberterías de plata, de las manos que se pierden
bajo los polisones taimados.
Puede que en algún armario de los muchos que frecuento
haya perdido mi alma y una mirada cautiva
haya quedado en silencio bajo el antifaz de perlas.
El hombre nace con su muerte puesta
escribió un buen poeta.
Yo aún no se cómo ha der la mía.
Dependerá de las coordenadas, de las abcisas letales,
de las ordenadas sumisas, de esa calle que me aguarda,
del tamaño de la esfera armilar donde me encierren.
Viajero soy de un tiempo vano,
acuciado por falsas eternidades que me confunden los rumbos.
Y me reconozco incapaz de repetir el conocido camino
desde el sótano hasta el cielo
desde la calle al alero que comparto con palomas y excrementos.
Acurrucado sobre mis yoes oxidados
espero y oigo...
Goteo de agua estancada,
besos furtivos,
pasos leves,
un estertor y un suspiro...
… nada.
Ilust.: Lucio Fontana. “Concetto spaziale, New York 10”
Me han roto todas las brújulas,
y las rótulas, y las vísceras,
y los periscopios que elevan mi visión hacia lo alto.
Me han arrebatado aleves mis cuadernos de bitácora,
mis proyectos de futuro, mis pasiones y mis dioses.
Perdido estoy en la nube rosicler de los lobotomizados.
Comparto con el rocío del alba y los ángeles románticos
las veladas musicales de lámparas palaciegas,
de cuberterías de plata, de las manos que se pierden
bajo los polisones taimados.
Puede que en algún armario de los muchos que frecuento
haya perdido mi alma y una mirada cautiva
haya quedado en silencio bajo el antifaz de perlas.
El hombre nace con su muerte puesta
escribió un buen poeta.
Yo aún no se cómo ha der la mía.
Dependerá de las coordenadas, de las abcisas letales,
de las ordenadas sumisas, de esa calle que me aguarda,
del tamaño de la esfera armilar donde me encierren.
Viajero soy de un tiempo vano,
acuciado por falsas eternidades que me confunden los rumbos.
Y me reconozco incapaz de repetir el conocido camino
desde el sótano hasta el cielo
desde la calle al alero que comparto con palomas y excrementos.
Acurrucado sobre mis yoes oxidados
espero y oigo...
Goteo de agua estancada,
besos furtivos,
pasos leves,
un estertor y un suspiro...
… nada.
Ilust.: Lucio Fontana. “Concetto spaziale, New York 10”