Resplandece una obsesión, como gema selvática;
como un cristalino vicio,
con lo intrínseco,
en una espesura de esperanzas...
y combinan los astros con sus ojos, miel de llama…
la tinta es la fe, que nos ha traído el impulso...
como ese costado de la ausencia,
y el color que repleta el arrojo.
El continúo comienzo del oleaje...
la percusión por los horizontes,
la limpieza de los confines.
Tras el humo del tabaco,
que dibuja los rincones…
y el corazón,
en la atención constante,
que inspira la matemática.
De cada sucesión, de lluvias coherentes,
nos dejan una ciudad chispeante
y las meditaciones en rama…
acaso eres luna, la voz de los tejados;
lo que el mar responde a las porcelanas…
y cuanto, ahora, en mi depende del tacto de sus manos;
si no supiera corresponderlas, escaparía mi abecedario.
como un cristalino vicio,
con lo intrínseco,
en una espesura de esperanzas...
y combinan los astros con sus ojos, miel de llama…
la tinta es la fe, que nos ha traído el impulso...
como ese costado de la ausencia,
y el color que repleta el arrojo.
El continúo comienzo del oleaje...
la percusión por los horizontes,
la limpieza de los confines.
Tras el humo del tabaco,
que dibuja los rincones…
y el corazón,
en la atención constante,
que inspira la matemática.
De cada sucesión, de lluvias coherentes,
nos dejan una ciudad chispeante
y las meditaciones en rama…
acaso eres luna, la voz de los tejados;
lo que el mar responde a las porcelanas…
y cuanto, ahora, en mi depende del tacto de sus manos;
si no supiera corresponderlas, escaparía mi abecedario.