BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
He visto pasos sordos
trasladándose ciegos oídos
deslizándose treguas insensibles
vómitos insaciables besos destruidos
como millares a las puertas de otros
besos indefinibles. He oído maletas,
cuerpos, desbrozados, con ese afán de lluvia,
apelmazada, la laringe, estropeada, el síncope
utilizado. Infartos, lúgubres designios, tránsitos
insospechados, he visto, desde los oídos, desde
las canciones, brumosas, amplias, insensatas.
Aniquilan los pasos, sensibles sospechas,
guardarropas del pasado, sacos, y toda esa letanía
de baile de disfraces incorporándose. Lechugas,
color de los andamios, raíces, en los vértices, mochilas
destrozadas, en los lánguidos anocheceres de otoño.
Por eso medito, pienso, y estoy ciego.©
trasladándose ciegos oídos
deslizándose treguas insensibles
vómitos insaciables besos destruidos
como millares a las puertas de otros
besos indefinibles. He oído maletas,
cuerpos, desbrozados, con ese afán de lluvia,
apelmazada, la laringe, estropeada, el síncope
utilizado. Infartos, lúgubres designios, tránsitos
insospechados, he visto, desde los oídos, desde
las canciones, brumosas, amplias, insensatas.
Aniquilan los pasos, sensibles sospechas,
guardarropas del pasado, sacos, y toda esa letanía
de baile de disfraces incorporándose. Lechugas,
color de los andamios, raíces, en los vértices, mochilas
destrozadas, en los lánguidos anocheceres de otoño.
Por eso medito, pienso, y estoy ciego.©