Osidiria
Poeta asiduo al portal
Voy a escribir un poema a tres alturas;
una donde la ropa de las palabras
sea del color de la moda de quien escucha,
otra donde las persianas de los ojos
estén siempre levantadas y sin censuras ,
y la última
donde los tramposos
se traguen a puñetazos sus mentiras.
Cimientos:
Declaro la guerra a las peleas de gallos clandestinas
y a que haya mujeres obligadas a buscarse la vida en las esquinas,
amnistía para quien roba la tristeza a los niños
y cambia sus dientes de leche por golosinas.
Primer piso:
No quiero lenguas enmoquetadas de saliva
que usen los dientes como trincheras
para esconderse detrás de ellas cuando el silencio contraataca,
hay quien habla y habla hasta debajo del agua sin decir nada,
nadie necesita a estos mortales
que hacen del cielo sus espaldas.
Segundo:
¿A qué viene tantos salvajes en tiempos de paz?
no existen las afueras en la cuidad de la alegría,
quien necesita una excusa para soltarse los miedos
no llegará a esta altura.
Tercero y desván:
Dicen que el aire termina
donde empieza el miedo a la caída,
por la noche no se oyen los ruidos del día
pero es imposible atrapar las estrellas
en una mirada llena de cenizas.
***
**
*
una donde la ropa de las palabras
sea del color de la moda de quien escucha,
otra donde las persianas de los ojos
estén siempre levantadas y sin censuras ,
y la última
donde los tramposos
se traguen a puñetazos sus mentiras.
Cimientos:
Declaro la guerra a las peleas de gallos clandestinas
y a que haya mujeres obligadas a buscarse la vida en las esquinas,
amnistía para quien roba la tristeza a los niños
y cambia sus dientes de leche por golosinas.
Primer piso:
No quiero lenguas enmoquetadas de saliva
que usen los dientes como trincheras
para esconderse detrás de ellas cuando el silencio contraataca,
hay quien habla y habla hasta debajo del agua sin decir nada,
nadie necesita a estos mortales
que hacen del cielo sus espaldas.
Segundo:
¿A qué viene tantos salvajes en tiempos de paz?
no existen las afueras en la cuidad de la alegría,
quien necesita una excusa para soltarse los miedos
no llegará a esta altura.
Tercero y desván:
Dicen que el aire termina
donde empieza el miedo a la caída,
por la noche no se oyen los ruidos del día
pero es imposible atrapar las estrellas
en una mirada llena de cenizas.
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