Josef Arreguín
Poeta recién llegado
Ella deseaba un amor bonito,
lo repetía en sus adentros
así, en un tono muy bajito;
Sentada frente al ventanal
con un libro en las manos,
levantaba la mirada
urgando en las estrellas,
buscando una respuesta
en cada una de ellas;
Hasta ese día
no lo había pasado bien
y se preguntaba si realmente
había nacido en un edén,
porque también
existía la contra parte,
aquella que mayormente
parecía sólo estar interesado
en pasar un buen rato, claro...
sin que fuese demasiado;
Había melancolía
y parecía que en sus ojos
una lagrima fluía,
aunque los destellos estelares
que cruzaban aquel ventanal
lograban su pena disimular,
la verdad era que ella deseaba
alguien a quien amar.
El se fascinaba con la Luna,
y observaba las nubes
en su viaje tranquilo una a una,
mientras su vista recreaba,
su mente pensaba... e imaginaba
creyendo aún en esa clase de amor,
el que comienza con una mirada
como preguntando,
acaso también te gusto yo ?
esa clase de amor,
que solamente termina
si los separa la muerte
en cualquier madrugada
o en el mejor de los casos
llegan a esa edad en que juntos,
han contemplado bastantes ocasos.
El deseaba conocer a esa chica, aquella
que quizás observaba la misma estrella,
quizás leía el mismo poema
y al igual que él, sentía la misma ansiedad,
de un amor bonito.
lo repetía en sus adentros
así, en un tono muy bajito;
Sentada frente al ventanal
con un libro en las manos,
levantaba la mirada
urgando en las estrellas,
buscando una respuesta
en cada una de ellas;
Hasta ese día
no lo había pasado bien
y se preguntaba si realmente
había nacido en un edén,
porque también
existía la contra parte,
aquella que mayormente
parecía sólo estar interesado
en pasar un buen rato, claro...
sin que fuese demasiado;
Había melancolía
y parecía que en sus ojos
una lagrima fluía,
aunque los destellos estelares
que cruzaban aquel ventanal
lograban su pena disimular,
la verdad era que ella deseaba
alguien a quien amar.
El se fascinaba con la Luna,
y observaba las nubes
en su viaje tranquilo una a una,
mientras su vista recreaba,
su mente pensaba... e imaginaba
creyendo aún en esa clase de amor,
el que comienza con una mirada
como preguntando,
acaso también te gusto yo ?
esa clase de amor,
que solamente termina
si los separa la muerte
en cualquier madrugada
o en el mejor de los casos
llegan a esa edad en que juntos,
han contemplado bastantes ocasos.
El deseaba conocer a esa chica, aquella
que quizás observaba la misma estrella,
quizás leía el mismo poema
y al igual que él, sentía la misma ansiedad,
de un amor bonito.
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