Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
El postre del azúcar de tu boca
la piña de tus besos exquisitos,
el kiwi de los respiros dilatados de tu ropa
y tus pezones como dos frutos prohibidos.
Las manzanas de tus pechos alineados,
la cereza de tu lengua tentadora,
la pera de tu corazón de bucaneros
que zarparon deshidratándote la alcoba.
Las fresas de los dedos de tus pies,
bañadas con néctar de frambuesas,
tu cabello como pan de nuez
que combina mis leones y estrellas.
El banano que atraviesa tu garganta,
el racimo de uvas que se exprime entre tus piernas,
tus mejillas como manzanas de agua
que al besarlas se convierten en almendras.
Tus muslos como un par de papayas,
y tus rodillas como dos melocotones,
dos sandías disfrazadas de tus nalgas
y tu sombra dibujando mis pasiones.
El jugo de durazno de tu sangre,
una pulpa de guanábana en tu saliva,
tu ombligo jugando de almirante
en tu cama con sabor a mandarina.
la piña de tus besos exquisitos,
el kiwi de los respiros dilatados de tu ropa
y tus pezones como dos frutos prohibidos.
Las manzanas de tus pechos alineados,
la cereza de tu lengua tentadora,
la pera de tu corazón de bucaneros
que zarparon deshidratándote la alcoba.
Las fresas de los dedos de tus pies,
bañadas con néctar de frambuesas,
tu cabello como pan de nuez
que combina mis leones y estrellas.
El banano que atraviesa tu garganta,
el racimo de uvas que se exprime entre tus piernas,
tus mejillas como manzanas de agua
que al besarlas se convierten en almendras.
Tus muslos como un par de papayas,
y tus rodillas como dos melocotones,
dos sandías disfrazadas de tus nalgas
y tu sombra dibujando mis pasiones.
El jugo de durazno de tu sangre,
una pulpa de guanábana en tu saliva,
tu ombligo jugando de almirante
en tu cama con sabor a mandarina.