BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mucha tristeza es lo que tiene mi alma
resiste infinitamente infinitamente abierta.
Lapidado horizonte de tinieblas erguidas,
¿cuál sino la muerte es tu función en este ocaso?
Ahora, que acepto mi derrota, ahora
que acepto mi locura, ¿a qué o a quiénes podré
recurrir e instar? ¡Oh, maledicencia, tanto
habitas el alma humana que la pudres con un solo
dedo! Yo sólo me entiendo cuando escribo.
Yo solo emerjo de mi cónclave cuando escribo.
No hay terceras personas implicadas, no hay arrecifes
de peces que confundan el agua. Sólo yo me entiendo
al escribir. Tristeza, derrota, demora insatisfactoria
de ese deseo loco de huir. Un loco, al fin y al cabo.
Pero un loco erguido ante la oscuridad, ante los pozos
definitivos de la noche. Seré tragado por la tierra
hasta que alguien vigile el poso de acero que forma
mi estupefacta vigilia.©
resiste infinitamente infinitamente abierta.
Lapidado horizonte de tinieblas erguidas,
¿cuál sino la muerte es tu función en este ocaso?
Ahora, que acepto mi derrota, ahora
que acepto mi locura, ¿a qué o a quiénes podré
recurrir e instar? ¡Oh, maledicencia, tanto
habitas el alma humana que la pudres con un solo
dedo! Yo sólo me entiendo cuando escribo.
Yo solo emerjo de mi cónclave cuando escribo.
No hay terceras personas implicadas, no hay arrecifes
de peces que confundan el agua. Sólo yo me entiendo
al escribir. Tristeza, derrota, demora insatisfactoria
de ese deseo loco de huir. Un loco, al fin y al cabo.
Pero un loco erguido ante la oscuridad, ante los pozos
definitivos de la noche. Seré tragado por la tierra
hasta que alguien vigile el poso de acero que forma
mi estupefacta vigilia.©