El hombre, se almacena, para derivarse…
con sus melancolías líquidas,
sus lágrimas, enladrilladas;
sus gestos, deshuesados
y los ojos, reconcentrados.
De esos ímpetus, arrojados al rastrojo;
y esos días, misteriosos, del café y el deseo…
influjos y molinos de tinta, por las venas…
mientras la ciudad, proyecta su mascota;
absorber las calles por la piel…
esos textos que consienten, ramajes furtivos;
vidas torrenciales y rompientes de abalorios…
clínicas de desahogos y desagües;
lírica, miscelánea y análisis.
Los artistas, que repasan las orillas,
tan sensuales, como tibias;
flores de mural y exagerados pájaros.
con sus melancolías líquidas,
sus lágrimas, enladrilladas;
sus gestos, deshuesados
y los ojos, reconcentrados.
De esos ímpetus, arrojados al rastrojo;
y esos días, misteriosos, del café y el deseo…
influjos y molinos de tinta, por las venas…
mientras la ciudad, proyecta su mascota;
absorber las calles por la piel…
esos textos que consienten, ramajes furtivos;
vidas torrenciales y rompientes de abalorios…
clínicas de desahogos y desagües;
lírica, miscelánea y análisis.
Los artistas, que repasan las orillas,
tan sensuales, como tibias;
flores de mural y exagerados pájaros.