BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre mis manos el mundo se columpia
va de abrazo en abrazo sosteniendo el imperio
de la espuma. Toco el regazo exacto de un gato,
haz que vuele tu vida! Y yo le hago caso.
Vuelan en mí panorámicas disueltas, sombras
intuitivas de grupos visuales. ¿Para qué- me pregunto
he dinamitado mi mundo? Y no llego a una conclusión.
Cierta, como el lomo que acaricio, de vergel a paraíso,
es la lucha del hombre con el hombre, mas ¿qué quieren
que consiga? Un huerto seguirá siendo un huerto. Terribles
tinieblas vierte el cielo. Humo de chimeneas complica
las cosas razonables del aire. Yo, estratega sincero,
comprendo los planes del universo, y no me entretengo:
subo las laderas hasta hartarme. Pero hay minutos y minutos.
Y en algo hay que ocupar el tiempo. Sincera, dolientemente,
caen las horas como hojas sobre el suelo. Una a una las distribuyo.
va de abrazo en abrazo sosteniendo el imperio
de la espuma. Toco el regazo exacto de un gato,
haz que vuele tu vida! Y yo le hago caso.
Vuelan en mí panorámicas disueltas, sombras
intuitivas de grupos visuales. ¿Para qué- me pregunto
he dinamitado mi mundo? Y no llego a una conclusión.
Cierta, como el lomo que acaricio, de vergel a paraíso,
es la lucha del hombre con el hombre, mas ¿qué quieren
que consiga? Un huerto seguirá siendo un huerto. Terribles
tinieblas vierte el cielo. Humo de chimeneas complica
las cosas razonables del aire. Yo, estratega sincero,
comprendo los planes del universo, y no me entretengo:
subo las laderas hasta hartarme. Pero hay minutos y minutos.
Y en algo hay que ocupar el tiempo. Sincera, dolientemente,
caen las horas como hojas sobre el suelo. Una a una las distribuyo.