Por más luz que a mis ojos reducida
ilumine gigante mi deseo,
más confuso es mi abismo y menos veo
cegadora tu imagen invertida.
¡Cuánta verdad! ¡Cuánta alma restringida!
¡Cuánta claridad turbia es la que creo!
¡El triunfo final del androceo
cuando alumbre la luna por la herida!
¡Cuánta sangre reluce en mis temores!
¡Cuánta, ay, revelación del negativo
hasta que el sol consuma los planetas!
Ojos ante el espejo destructores,
cerrados al fluir del genitivo
y al sueño azul de los anacoretas.
Esta séptima entrega me ha gustado a medias, Pablo; bueno no sé si exactamente a medias (fifty/fifty) o en algún otro porcentaje aproximado arriba-abajo, más o menos; aún estoy indeciso, de ahí que no haya querido darle al "me gusta"; pienso que debieran existir más opciones en esa pestaña, como esta de
"me gusta a medias" que podría ser el mismo icono actual con el pulgar alzado seguido, por ejemplo, de esto:
1/2 .
Yo a estos sonetos más que negros los llamaría oscuros por lo difícil que se hace (al menos para mí) su interpretación, pero bueno, a la espera de que al final nos desveles algo sobre de qué va exactamente esto, uno (yo) prefiere elucubrar haciendo conjeturas pero para no meter demasiado la pata me las reservo. Lo que sí te diré, y no es la primera vez que te lo expreso, es que tu poesía
me gusta mucho a pesar de su oscuridad, o vete tú a saber si precisamente por ella.
Y ahora te diré que me ha gustado especialmente el verso
¡El triunfo final del androceo
en el que hay que hacer esa diéresis en "triunfo" para cuadrar la métrica; me ha gustado también el oxímoron del verso
¡Cuánta claridad turbia es la que creo!
y eso a pesar de ese acento antirrítmico en 5ª; y por su belleza lírica me gusta mucho también el último verso : "y el sueño azul de los anacoretas".
De resto decirte que veo que sigues con tu personal modo tan hiperbatoniano en donde al parecer la alteración sintáctica se confirma como estilo inconfundible de la casi generalidad de tus poemas, pero eso, aclaro, no me incordia; ya me he acostumbrado a ello cuanto más leo a Góngora.
Ahora sí me gustaría comentarte alguna cosa respecto a acentos y sinalefas en este trabajo. Este verso: lo recito así
¡Cuánta verdad! ¡Cuán
talma restringida!
y recitado así te he de decir que me suena fatal y no sé si es porque haces la sinalefa en 6ª o por una malsonancia de esa unión, porque probablemente no me sonaría tan mal si esa sinalefa fuera ¡cuánta órbita!, por ejemplo. Desde luego no es por los tres acentos seguidos en 4ª,5ª y 6ª; he visto tres acentos seguidos en otros verso y no me espantan, así que mi conclusión es que lo que me incomoda de ese verso es la sinalefa en 6ª y especialmente que sea
esa sinalefa pues al unir esas dos palabras se forma una especie de calambur que, insisto, me suena mal.
Igual me sucede con este verso:
¡Cuán
tay, revelación del negativo!
en el que esa sinalefa me malsuena mucho también.
Bueno y por ahora ya está bien que creo que me extiendo demasiado.
Saludos cordiales.