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De noche, la frescura-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo sé que los libros apenas dicen nada

que se apaga su mustia voz de terciopelo irrecuperable

entre el tránsito de nuevos huéspedes

y esa mirada antaño entrañable que buscaba

la ira de los estanques marmóreos y vecinales.

En esa eterna erudición de los bosques invisibles

recuerdo de ellos la caricia insondable de una mujer iracunda

prometida de los vientos cercanos hija de las glorias fósiles

del cementerio.

También me asilo en su voz sospechada:

encuentro tiernos acentos portuarios reminiscencias increíbles

que me buscan y me encuentran como siempre

lejos de un cuerpo amado, y no es sino lo que envejezco

el nombre que más me conmueve.

Lo sustantivo pasa la trascendencia cede

un impulso violento la masa fosforescente apenas mutilada

amargos vientos de cuernos sátiros

y esa inmensa tristeza que finge estar al borde de la luna.

Escucho esos destilados secretos esas esfinges de mi alma

dulcemente atrapada en los llanos en las escopetas humildes,

y hallo hermoso lo que antes me parecía horrísono:

como esas entretelas vacías que mi madre apaciguaba en silencio

o aquellas estrellas incesantes que su mano dibujó una tarde.

Busco el monte las briznas silentes de hierba fresca reluciente

y aún ardiendo el bosque me completa.

Profundizo en lo dormido como una eterna huella insolente

la marea incongruente que busca flores mojadas de pétalos insomnes

en lo eterno de una tarde amarilla penetró los bosques las palomas insondables

las petunias y los trozos de mantequilla resbalada por mi cuerpo.

La verdad la mentira el pozo incoherente de estrellas que permite un ruido

de coches estrellados contra la arena.

Y se encontró a sí mismo

pradera esencial o confabulación de sueños prostituidos

inapelables en su sentencia de piedra.

Busqué los sueños la derrota erguida contra los túmulos blancos

los viajes escondidos de autobús, las tardes del girasol hundido.

Busqué los hirientes pájaros desgarrados las innombrables consecuencias

los vasos vacíos y las copas aromáticas, siempre en el sueño.

Algunos senderos terminaban protestando su efímera belleza

contribuí a sacar los letreros del polvo de las hundidas galaxias

y mi cuerpo fue un espejo de obsesas cuestiones mentales.©
 
Yo sé que los libros apenas dicen nada

que se apaga su mustia voz de terciopelo irrecuperable

entre el tránsito de nuevos huéspedes

y esa mirada antaño entrañable que buscaba

la ira de los estanques marmóreos y vecinales.

En esa eterna erudición de los bosques invisibles

recuerdo de ellos la caricia insondable de una mujer iracunda

prometida de los vientos cercanos hija de las glorias fósiles

del cementerio.

También me asilo en su voz sospechada:

encuentro tiernos acentos portuarios reminiscencias increíbles

que me buscan y me encuentran como siempre

lejos de un cuerpo amado, y no es sino lo que envejezco

el nombre que más me conmueve.

Lo sustantivo pasa la trascendencia cede

un impulso violento la masa fosforescente apenas mutilada

amargos vientos de cuernos sátiros

y esa inmensa tristeza que finge estar al borde de la luna.

Escucho esos destilados secretos esas esfinges de mi alma

dulcemente atrapada en los llanos en las escopetas humildes,

y hallo hermoso lo que antes me parecía horrísono:

como esas entretelas vacías que mi madre apaciguaba en silencio

o aquellas estrellas incesantes que su mano dibujó una tarde.

Busco el monte las briznas silentes de hierba fresca reluciente

y aún ardiendo el bosque me completa.

Profundizo en lo dormido como una eterna huella insolente

la marea incongruente que busca flores mojadas de pétalos insomnes

en lo eterno de una tarde amarilla penetró los bosques las palomas insondables

las petunias y los trozos de mantequilla resbalada por mi cuerpo.

La verdad la mentira el pozo incoherente de estrellas que permite un ruido

de coches estrellados contra la arena.

Y se encontró a sí mismo

pradera esencial o confabulación de sueños prostituidos

inapelables en su sentencia de piedra.

Busqué los sueños la derrota erguida contra los túmulos blancos

los viajes escondidos de autobús, las tardes del girasol hundido.

Busqué los hirientes pájaros desgarrados las innombrables consecuencias

los vasos vacíos y las copas aromáticas, siempre en el sueño.

Algunos senderos terminaban protestando su efímera belleza

contribuí a sacar los letreros del polvo de las hundidas galaxias

y mi cuerpo fue un espejo de obsesas cuestiones mentales.©
CALIDO DEVENIR DE AMOR. HERMOSO POEMA. SALUDOS. DESIRE SOLE
 
Gracias, amiga Desiré, es un lujo recibir tus comentarios y palabras de aliento, un saludo cordial




QUISIERA EN REALIDAD DARTE PALABRAS DE ALIENTO, ESTA CANCION ME GUSTA MUCHO, ALGUNAS VECES ALGUNAS SITUACIONES SE DAN POR NO SEGUIR LA NORMA, PERO EL LO DIJO MEJOR. QUE ESTES BIEN POETA, FELIZ DIA. DESORE SOLE
 
Yo sé que los libros apenas dicen nada

que se apaga su mustia voz de terciopelo irrecuperable

entre el tránsito de nuevos huéspedes

y esa mirada antaño entrañable que buscaba

la ira de los estanques marmóreos y vecinales.

En esa eterna erudición de los bosques invisibles

recuerdo de ellos la caricia insondable de una mujer iracunda

prometida de los vientos cercanos hija de las glorias fósiles

del cementerio.

También me asilo en su voz sospechada:

encuentro tiernos acentos portuarios reminiscencias increíbles

que me buscan y me encuentran como siempre

lejos de un cuerpo amado, y no es sino lo que envejezco

el nombre que más me conmueve.

Lo sustantivo pasa la trascendencia cede

un impulso violento la masa fosforescente apenas mutilada

amargos vientos de cuernos sátiros

y esa inmensa tristeza que finge estar al borde de la luna.

Escucho esos destilados secretos esas esfinges de mi alma

dulcemente atrapada en los llanos en las escopetas humildes,

y hallo hermoso lo que antes me parecía horrísono:

como esas entretelas vacías que mi madre apaciguaba en silencio

o aquellas estrellas incesantes que su mano dibujó una tarde.

Busco el monte las briznas silentes de hierba fresca reluciente

y aún ardiendo el bosque me completa.

Profundizo en lo dormido como una eterna huella insolente

la marea incongruente que busca flores mojadas de pétalos insomnes

en lo eterno de una tarde amarilla penetró los bosques las palomas insondables

las petunias y los trozos de mantequilla resbalada por mi cuerpo.

La verdad la mentira el pozo incoherente de estrellas que permite un ruido

de coches estrellados contra la arena.

Y se encontró a sí mismo

pradera esencial o confabulación de sueños prostituidos

inapelables en su sentencia de piedra.

Busqué los sueños la derrota erguida contra los túmulos blancos

los viajes escondidos de autobús, las tardes del girasol hundido.

Busqué los hirientes pájaros desgarrados las innombrables consecuencias

los vasos vacíos y las copas aromáticas, siempre en el sueño.

Algunos senderos terminaban protestando su efímera belleza

contribuí a sacar los letreros del polvo de las hundidas galaxias

y mi cuerpo fue un espejo de obsesas cuestiones mentales.©
Buscar y a la vez recobrar el sentido de lo que se siente en vacio para extender
ese valor hacia la belleza que se establece como perdida. recorridos que
yo diria tembloros frente a la realidad. bellissimo. saludos de luzyabsenta
 
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