Mi estimada dama, has alegrado mi noche con tu presencia en mi poema. Gracias por tan elocuente y certero comentario.
Veo que te has leído el "Ars amatoria" del gran Ovidio, pero no desees que yo sea otro Ovidio, jaja, no sea que acabe como él, desterrado, como acabó el pobre, jajajajajajajaja.
Yo, tomo los consejos del gran poeta romano, pero los adapto a nuestros tiempos, jajaja. Ahora, las "matronas" lucen de otra forma, aunque con igual descaro camuflado, jajajajajajaja.
En cuanto a la amiga a la que va dirigido el poema, pues no sé, no sé si lo apreciará en toda su bondad, o sea, en todo el arrebato y devoción que su dulce feminidad me ha inspirado, o, simplemente, lo dejará pasar como una locura más de un poeta más, jajaja. Y eso, suponiendo que sepa que es para ella, porque yo no se lo he comunicado expresamente, jaja.
Aún estoy sin saber si, realmente, lo ha leído, y si, realmente, le ha gustado, y si, realmente, lo ha acogido con cariño.
Besos, hermosa Sandra, besos, flor hermosa de las Islas eternas, besos en alas de los vientos.