Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al arrojarse a la calle con encendida
mirada penetra en la oscuridad triste,
obscena y en la sensación del miedo oculto
una reliquia condena cada paso que al fin se
desintegra.
La solución es precaria. Un ser anónimo
atraviesa esquirlas y de tan veloz se quiebra.
"Llora mi niña, te acunaré para que duermas."
Ensimismado en el muro ese alguien espera:
¡mira sus manos, mira su cuerpo de piedra..!
El no sabe del impulso oscuro que vuela.
El padece la soledad y la indiferencia,
y la magia vital que lo desvela,
nadie podrá persuadir su furia para que
se detenga. ¡ Y son tantas las calles sin
veredas!
Es noche de espesa niebla, los faroles son
luciérnagas, el cigarro inunda una vidriera
y el rostro sombrío expele la tos que no lo suelta.
"Llora mi niña, llora, volveré para que duermas."
mirada penetra en la oscuridad triste,
obscena y en la sensación del miedo oculto
una reliquia condena cada paso que al fin se
desintegra.
La solución es precaria. Un ser anónimo
atraviesa esquirlas y de tan veloz se quiebra.
"Llora mi niña, te acunaré para que duermas."
Ensimismado en el muro ese alguien espera:
¡mira sus manos, mira su cuerpo de piedra..!
El no sabe del impulso oscuro que vuela.
El padece la soledad y la indiferencia,
y la magia vital que lo desvela,
nadie podrá persuadir su furia para que
se detenga. ¡ Y son tantas las calles sin
veredas!
Es noche de espesa niebla, los faroles son
luciérnagas, el cigarro inunda una vidriera
y el rostro sombrío expele la tos que no lo suelta.
"Llora mi niña, llora, volveré para que duermas."
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