Osidiria
Poeta asiduo al portal
Hacía tiempo que merodeaba los alrededores del vacío
como un anciano lejos de las fuentes de la vida,
con sus ojos salpicados de melancolía,
un pie en el último peldaño del abismo
y el corazón lleno de materia oscura,
sus labios eran dos imanes con misma carga que se repelían
y de ellos no salía ni una sola palabra que pudiera usarse
como antídoto para su alma caníbal.
A veces lloraba, otras sonreía,
bailaba con las sombras
con una mano en la muerte y otra en la vida,
los sueños gangrenados por el miedo,
su perfil deforme de hombre incierto
robaba el descanso a las primaveras
dejando las flores a merced de los inviernos.
Aquí no hay ni rastro de lluvia,
ni de la lucha de la sangre por salir a flote
cuando la desolación estampa su firma en el libro de los muertos,
el ruiseñor yace sobre un lecho de espinas,
aquí no hay naturaleza viva,
solo salpicaduras de algo que termina.
***
**
*
como un anciano lejos de las fuentes de la vida,
con sus ojos salpicados de melancolía,
un pie en el último peldaño del abismo
y el corazón lleno de materia oscura,
sus labios eran dos imanes con misma carga que se repelían
y de ellos no salía ni una sola palabra que pudiera usarse
como antídoto para su alma caníbal.
A veces lloraba, otras sonreía,
bailaba con las sombras
con una mano en la muerte y otra en la vida,
los sueños gangrenados por el miedo,
su perfil deforme de hombre incierto
robaba el descanso a las primaveras
dejando las flores a merced de los inviernos.
Aquí no hay ni rastro de lluvia,
ni de la lucha de la sangre por salir a flote
cuando la desolación estampa su firma en el libro de los muertos,
el ruiseñor yace sobre un lecho de espinas,
aquí no hay naturaleza viva,
solo salpicaduras de algo que termina.
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