errante xilos
Poeta recién llegado
Una guerra se libra
en el interior de un bosque,
las lenguas son lanzas, proyectiles,
piedras que caen inexorablemente,
caen, golpean, hieren, destruyen...
La batalla hace sangrar la tierra,
los gritos se insertan en la historia,
el dolor se hace parte de los minutos,
las horas hacen lo que el día no quiere ser...
La noche, ya no es, sino un llanto inconsolable...
Nos vamos todos sin la punta de la montaña,
nos vamos con las cabezas agachadas,
mostrando la nuca al cielo rojo,
negando el futuro,
escondiéndonos de la promesa,
pensando en que las monedas
pesan en los bolsillos ajenos,
y el suelo es cada vez más duro...
No hay crimen en desear la muerte,
pero el corazón igual late poco...
Como pocas son las corrientes benignas.
La niebla se tarda en disipar...
en el interior de un bosque,
las lenguas son lanzas, proyectiles,
piedras que caen inexorablemente,
caen, golpean, hieren, destruyen...
La batalla hace sangrar la tierra,
los gritos se insertan en la historia,
el dolor se hace parte de los minutos,
las horas hacen lo que el día no quiere ser...
La noche, ya no es, sino un llanto inconsolable...
Nos vamos todos sin la punta de la montaña,
nos vamos con las cabezas agachadas,
mostrando la nuca al cielo rojo,
negando el futuro,
escondiéndonos de la promesa,
pensando en que las monedas
pesan en los bolsillos ajenos,
y el suelo es cada vez más duro...
No hay crimen en desear la muerte,
pero el corazón igual late poco...
Como pocas son las corrientes benignas.
La niebla se tarda en disipar...