Ezequiel y Enmanuel.

Birbiloke

Poeta adicto al portal
Beso tu pituitaria
ese ombligo más grande
aquellos que cercenan tu indumentaria
arrojan fuegos y queman tu amanecer.

Te llevaré conmigo
al poso de los silencios
para que no penes
lo que ellos penan
y abras tu boca
con dientes y colmillos
y tragues todos aquellos mal bienvenidos
que ásperos reniegan y aún así, obedecen.


Esa sí,
su tradición el viento que los lleva
de la mano del miedo y su ignorancia
capaz de jugar y condenar.
Que saben ellos de saber,
que saben ellos de mi mundo
si yo no tengo tiempo.

Y mañana será otro reír
y otro juicio.

Qué saben lo que nadie sabe y aún está por parecer.

Me río del futuro que está por llegar
aquello que aún así
sigue las coordenadas establecidas
y alzo mi vuelo lejos
de su podredumbre.

Rebelde sin causa
triste y empobrecido de aliento
retomando el vuelo
quiero besarte y que salgan serpientes de tu boca.

Aquellas que no nombro.
del árbol que traicionero fue bendecido,
y ahorcado fue su nombre.

Yo soy ese. detrás de la higuera
raíces de olivo
retorcido y envejecido por el tiempo
y un suspiro,
aliento y final
para besarte los labios
Y tu frente la huella quedo.
 
Beso tu pituitaria
ese ombligo más grande
aquellos que cercenan tu indumentaria
arrojan fuegos y queman tu amanecer.

Te llevaré conmigo
al poso de los silencios
para que no penes
lo que ellos penan
y abras tu boca
con dientes y colmillos
y tragues todos aquellos mal bienvenidos
que ásperos reniegan y aún así, obedecen.


Esa sí,
su tradición el viento que los lleva
de la mano del miedo y su ignorancia
capaz de jugar y condenar.
Que saben ellos de saber,
que saben ellos de mi mundo
si yo no tengo tiempo.

Y mañana será otro reír
y otro juicio.

Qué saben lo que nadie sabe y aún está por parecer.

Me río del futuro que está por llegar
aquello que aún así
sigue las coordenadas establecidas
y alzo mi vuelo lejos
de su podredumbre.

Rebelde sin causa
triste y empobrecido de aliento
retomando el vuelo
quiero besarte y que salgan serpientes de tu boca.

Aquellas que no nombro.
del árbol que traicionero fue bendecido,
y ahorcado fue su nombre.

Yo soy ese. detrás de la higuera
raíces de olivo
retorcido y envejecido por el tiempo
y un suspiro,
aliento y final
para besarte los labios
Y tu frente la huella quedo.
Bello poema de amor y vida y mucho más, hermosas imágenes y certeras y sugerentes metáforas. A mí me ha gustado amigo Birbiloke. Un abrazo. Paco.
 

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